Belleza

Maquillaje permanente: qué debemos tener en cuenta

Antes de abandonar el make up diario y pasar por las agujas, es necesario pensarlo bien y ponerse en buenas manos

miércoles 1 de agosto de 2018 - 7:07 am

El maquillaje permanente de ojos, cejas e incluso labios es una tendencia en crecimiento. En otros casos, es reparador e incluso ayuda a reconstruir la areola del pecho de mujeres con cáncer de mama. Pero este maquillaje ni es tan permanente como promete su nombre, ni está exento de riesgos, como se ve a continuación.

Mientras que los tatuajes son dibujos que se consiguen al inyectar tintas de colores bajo la piel y su característica principal es que son para siempre, esto no ocurre con el maquillaje permanente. Dibuja cejas, contornos de labios e incluso marca la línea de los ojos (eyeliner) con la promesa de disfrutar de una mirada magnética sin tener que recurrir al maquillaje diario, pero, al contrario de lo que sugiere su nombre, el dibujo no es permanente, sino que desaparece con el tiempo, en general, en uno o dos años.

El maquillaje permanente -técnicamente conocido como micropigmentación- también colorea la piel, pero solo su capa más superficial (epidermis). Además, las tintas que usa contienen excipientes (glicerina, agua…) que hacen que vaya siendo asimilado por el organismo. También varía la composición de los colores, que no son tan vivos como en los tatuajes, sino más parecidos a las gamas empleadas en el maquillaje.

La técnica de la micropigmentación, popularizada por su aplicación como método de maquillaje facial semipermanente, también se emplea para corregir cicatrices y quemaduras e, incluso, para reconstruir la areola a las mujeres con cáncer de mama. Pero los precios no son aptos para todos los bolsillos. Y aún hay que contar con las sesiones de repaso.

El maquillaje permanente puede tener un objetivo puramente estético pero también puede ser reparador. Con esta técnica, lo que era un bulto pasa a ser un pecho. Lo consigue la micropigmentación mamaria, una coloración parecida al tatuaje que reconstruye la areola y pezón a mujeres con cáncer de mama, y que desde abril forma parte de los tratamientos costeados por la sanidad pública.

Antes de lanzarse a las manos de un maquillador permanente por pura estética, los profesionales aconsejan meditarlo y no dejarse llevar por el impulso. Si decidís hacerlo, dejarás a un lado el lápiz de labios durante un tiempo. Pero si no te gusta el resultado, el pigmento puede tardar hasta cinco años en ser eliminado por completo y, durante ese tiempo, la pigmentación puede variar su color inicial.

Ante todo, se recomienda cerciorarse de que la clínica escogida usa productos autorizados, cumple los requisitos legales y cuenta con un profesional cualificado y unas condiciones higiénicas adecuadas.

Por otro lado, como todos los procedimientos estéticos, el arte de la persona que lo realiza desempeña un papel importante en el resultado final, ya que puede ser muy natural o, por el contrario, llamar la atención por su artificialidad.

Por último, el maquillaje permanente implica hacer pequeños pinchazos con una aguja en la piel, por lo que debe saber que la zona puede inflamarse y aparecer una ligera costra. Los profesionales por eso reiteran: siempre hay que buscar a un maquillador experimentado, pedir la documentación y exigir unas condiciones mínimas de higiene.

Fuente: Eroski Consumer

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