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Affaire Benalla: Macron tuvo que aclarar que su guardaespaldas no es su amante

La popularidad del presidente de Francia quedó manchada después de que su protegido golpeara a unos manifestantes

jueves 26 de julio de 2018 - 8:44 am

El “affaire Benalla” sacude estos días al Palacio del Elíseo, la sede de la presidencia de Francia. Adopta su nombre del jefe de la seguridad del presidente francés, Alexandre Benalla, que ostentaba el cargo de adjunto del Director del Gabinete del presidente.

El joven de 26 años, máximo responsable de la seguridad de Emmanuel Macron, fue despedido pero el escándalo sigue latente.

El pasado 1 de mayo, cuando París vivía una de las manifestaciones más violentas del año, Benalla acudió como “observador” del despliegue policial. En cierto momento, el guardaespaldas presidencial redujo a golpes a un joven griego que habían lanzado objetos a las fuerzas del orden.

Segundos más tarde, intentó tirar con una llave de judo a la compañera del manifestante, que había insultado. Ninguno de los dos presentaba lesiones, pero ese no fue el problema: la agresión fue captada por otro manifestante en su teléfono.

Alexandre Benalla es la persona que más cerca estuvo de Emmanuel Macron durante los últimos dos años. El actual presidente lo mantuvo a su lado cuando era candidato al Elíseo y movió los hilos administrativos para que fuera contratado en el Palacio presidencial.

La prensa francesa asegura que el “asesor” es tan especial que tiene un salario de 10.000 euros al mes, un apartamento en pleno corazón de París y credenciales para acceder a la Asamblea Nacional.

Su importancia es tal que algunos franceses bromearon con una imagen del guardaespaldas y Macron preguntándose “quién es la persona que acompaña siempre a Alexandre Benalla”.

Ahora Macron enfrenta la más grande tormenta de su mandato: la prensa, incluso periódicos muy serios, como “Le Monde”, lo acusa de haber intentado ocultar el delito que se le reprocha a su “protegido protector”.

La oposición, en tanto, asegura que el presidente todo lo posible para salvar a su colaborador especial: ¿Por qué se le permite actuar con tal impunidad delante de las fuerzas del orden? ¿Por qué no se inició una investigación judicial hasta que los medios destaparon el escándalo?

Según “Le Monde”, una fuente del Elíseo asegura que el presidente fue informado del incidente. De acuerdo con la legislación francesa, cualquier funcionario que tenga conocimiento de delitos aparentemente graves debe comunicarlo inmediatamente a la Justicia.

Con la opinión pública en contra —6 de cada 10 franceses desconfían de él—, Macron aprovechó una fiesta de su partido (LREM) para ofrecer sus primeras declaraciones sobre el escándalo: “Soy el único responsable”, dijo a sus fieles.

“Si quieren un responsable, que vengan a buscarme”, dijo antes de afirmar que lo que pasó el 1 de mayo fue para él “una traición”. “Benalla no es mi amante”, aclaró ante su audiencia en respuesta a los rumores que rondan en las redes sociales.

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