Salud

Tendinitis aquiliana: de qué se trata y cómo evitarla

La lesión consiste en una “inflamación de la membrana sinovial que rodea al tendón de Aquiles”

jueves 26 de julio de 2018 - 5:46 am

La tendinitis aquiliana no es exclusividad de los deportistas, sino que es frecuente también entre quienes practican running.

Desde el espacio Con Bienestar consultaron al deportólogo y cardiólogo de la UBA Norberto Debbag (M.N. 51320).

El especialista explica que la lesión consiste en una “inflamación de la membrana sinovial que rodea al tendón de Aquiles” y aclara que su recuperación dependerá de la evolución de cada paciente, aunque “se estiman de 25 a 35 días”.

El primer síntoma de la inflamación consiste en “sentir dolor en el despegue, cuando se comienza a caminar o correr, aunque frecuentemente disminuye a medida que continuamos con la actividad”, precisa el experto.

“Sin embargo, si la patología persiste, el dolor puede hacerse permanente, y no ceder ante el ejercicio”, aclaró.

Entre las causas que pueden provocar la tendinitis aquileana se encuentran:

-sobrecarga del tendón (al aumentar la actividad física y, en particular, si no se realiza una correcta entrada en calor);

-traumas (golpes recibidos en la zona);

-acortamiento de los músculos de la pantorrilla;

-pie cavo (esto es, con un arco pronunciado).

El tendón de Aquiles es uno de los más fuertes del cuerpo. Tiene 10 cm por 1 cm y abarca los músculos de la pantorrilla, que están insertados en el hueso del talón. La inflamación que puede afectarlo “no suele ser crónica, a menos que se intente apurar el tratamiento o se realiza una rehabilitación incorrecta”, advierte Debbag.

“En este caso, puede provocarse una tendinosis, lo que implica que el tejido del tendón se altere y facilite los desgarros o rupturas”, completa.

El médico puede realizar el diagnóstico a través del tacto o la observación de la persona en puntas de pie, dado que la zona está inflamada y dolorida. Luego, podrá solicitar estudios complementarios para confirmarlo: una ecografía y una resonancia magnética.

Una vez que tenemos el diagnóstico, comienza la recuperación. “Durante las primeras 72 horas se recomienda elevar la pierna, aplicar hielo y recetar antiinflamatorios. No significa que el paciente no pueda moverse, sino que debe intentar no sobrecargar el tendón”, detalla. Una vez pasados los tres primeros días, el médico procederá a colocar una bota ortopédica durante tres a cuatro días.

De acuerdo al médico, “se inmoviliza la zona para que no tire el tendón”. Luego, cuando el médico que lleve el caso lo considere oportuno, comenzarán las sesiones de kinesiología. “Principalmente se aplica aparatología, como electroterapia o ultrasonido”, contó el especialista.

“Si bien la recuperación total dependerá de cada paciente, y no podemos saberlo con exactitud, se calcula que una buena recuperación lleva entre 25 y 35 días. Será el dolor el que guíe la evolución de la persona”, apuntó. “Lo fundamental es no apurar el proceso, porque el cuadro puede complicarse y volverse crónico”, avisó. “La finalización de la recuperación debe estar a cargo del médico y el kinesiólogo”, puntualizó

Entonces, ¿cómo hacer para evitarlo? El deportólogo indicó algunas recomendaciones para cuidar nuestro tendón y no sufrir esta tendinitis aquileana:

-consultar a un ortopedista o a un traumatólogo, para detectar problemas que requieran una plantilla, como es el caso del pie cavo, o una talonera, para acortar el tendón y que no tire tanto;

-realizar una correcta entrada en calor seguida de una elongación antes de hacer deporte;

-implementar el enfriamiento, es decir, no finalizar de forma abrupta la actividad sino bajar la intensidad de a poco hasta parar, y luego elongar nuevamente.

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