Brasil

Caso Lula: la Justicia de Brasil, en el ojo de la tormenta

El ex presidente continuará en prisión. Pero lo ocurrido el domingo con las órdenes contradictorias provocó fuertes críticas a los jueces

martes 10 de julio de 2018 - 5:55 am

El ex presidente Lula da Silva continuará en prisión. Su libertad volverá a ser tratada, en agosto, por la Corte Suprema brasileña.

Este es el resultado final de una pulseada entre cuatro magistrados, protagonizada el domingo, que dejaría al desnudo un nivel de “fragilidad institucional” y “desprestigio de la Justicia” según las más diversas opiniones de jueces, ex jueces y juristas.

Según indica el diario Clarín, aun no hubo tiempo de realizar encuestas sobre cómo impactó este episodio en la población. Pero una lectura fina de las consideraciones de los especialistas, y de la propia prensa, revela un desánimo pocas veces visto en el país del Carnaval.

Todo empezó este domingo con el camarista Rogerio Favreto, del tribunal federal de Porto Alegre. A él le tocó pronunciarse, como juez de turno, sobre un pedido de habeas corpus presentado el viernes por tres diputados federales: Paulo Pimenta, Paulo Teixeira y Wadih Damous, todos ellos del PT.

“Simpático” a la iniciativa, el magistrado procedió a aceptar la demanda y ordenó a la policía federal la inmediata liberación del ex jefe de Estado. Una vez conocido el dictamen, entró en escena el juez federal de primera instancia con sede en Curitiba, Sergio Moro.

A él se lo conoce como el magistrado del “Lava Jato”, el caso que involucró coimas por licitaciones de Petrobras, y que salpicó prácticamente todo el universo político.

Muchos peritos se volcaron en contra de Favrete, al señalar que como juez de turno no podía revertir con un dictamen la condición de preso de Lula da Silva.

Otros indican lo contrario: que como magistrado de guardia estaba en toda su capacidad para emitir ese veredicto. En todo caso, le corresponderá al Consejo Nacional de Justicia (CNJ) decidir si actuó o no en forma correcta. El caso de Moro es diferente.

Como dijo el ex magistrado Walter Maierovicth “definitivamente, actuó mal”. Para los juristas, un juzgador de primera instancia, que además estaba de vacaciones en Portugal, “no puede interferir en una decisión superior”, es decir, de un camarista. “El no tenía competencia ni atribución para rebelarse contra la resolución (de Favrete)”.

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