Papa Francisco

El papa Francisco se reunió con Barack Obama por más de 50 minutos

“Soy un gran admirador suyo”, le dijo Obama al papa Francisco

jueves 27 de marzo de 2014 - 6:55 am

El presidente Barack Obama saludó al Papa Francisco dándole las gracias por la audiencia y lució su sonrisa más radiante para las fotografías antes de comenzar el encuentro en privado, acompañados sólo por dos intérpretes. «It’s wonderful to meet you. Thank you so much» (Es maravilloso conocerle. Muchas gracias), se oyó decir a Obama.

La reunión duro algo más de cincuenta minutos, un tiempo ligeramente superior a la media hora habitual, si bien el trabajo de los intérpretes ocupa casi la mitad del diálogo. Terminado el encuentro, Barack Obama presentó al Papa a los miembros de su delegación, entre los que figuraba el secretario de Estado John Kerry, quien se reunió a continuación con su homólogo vaticano, Pietro Parolin.

Cinco años después de su visita del 2009, cuando era el líder más popular del mundo, Barack Obama acudió de nuevo al Vaticano «para escuchar» al actual número uno en popularidad, el Papa Francisco, y disfrutar del «efecto aureola» que proporcionan las imágenes de intercambio de sonrisas con el Santo Padre.[pullquote position=”right”]El papa Francisco se reunió con Barack Obama por más de 50 minutos[/pullquote]

El primer encuentro de Obama con el Papa Francisco se centró en los temas de mayor sintonía: desde el modo de resolver el problema de los 11 millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos –que preocupa mucho a los obispos americanos- hasta las medidas para hacer frente a las secuelas de desigualdad que está trayendo la larga crisis económica. Abordaron también los puntos de mayor interés común en política exterior: Medio Oriente –a donde el Papa viajará el próximo mes de mayo-, Ucrania y China.

El Vaticano discrepa de Estados Unidos en muchos otros temas como el escaso esfuerzo por disminuir el número de abortos o el punto de la reforma sanitaria que obliga a las instituciones religiosas a pagar la contracepción y otras prestaciones contrarias a sus principios éticos. Pero fueron abordados de antemano el pasado mes de enero por el secretario de Estado vaticano Pietro Parolin durante la visita de su colega norteamericano John Kerry.

Ese adelanto de los temas más escabrosos permite que los comunicados oficiales resalten la sintonía pues, como dijo el embajador norteamericano ante la Santa Sede, Ken Hackett, «en este tipo de encuentros de alto nivel, se evita que nadie quede mal».

Obama contribuyó a lograrlo declarando el día anterior al «Corriere della Sera» que venía a Roma «para escuchar» al Papa ya que «su pensamiento es valiosísimo para entender cómo podemos vencer el desafío de la pobreza extrema y reducir la desigualdad en la distribución de renta. Exigiéndonos en los temas de justicia social, nos alerta del peligro de acostumbrarnos a desigualdades extremas».

El presidente reconoció que «el Papa nos desafía. Nos suplica que nos acordemos de la gente, de las familias y de los pobres. Nos invita a reflexionar sobre la dignidad de la persona humana».

Regalos con mensaje

Aunque lo haga de modo cordial, el Vaticano sabe enviar mensajes. En julio del 2009, Benedicto XVI regaló al presidente americano una copia del documento sobre bioética «La Dignidad de la Persona», elaborada por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Era un modo de marcar el desacuerdo con la administración Obama en materias de aborto y objeción de conciencia.

El primer trabajo del joven Barack Obama, ante de ir a la Universidad de Harvard, fue para la diócesis de Chicago, donde se encargó durante tres años (1985-1988) de actividades sociales para varias parroquias. Desde entonces ha mantenido admiración por la actividad caritativa de la Iglesia católica, pero los Papas –tanto Benedicto XVI como Francisco- le piden mucho más.

El próximo encuentro del presidente y el Papa será en Estados Unidos a finales de septiembre del 2015. El Vaticano sólo anuncia los viajes con seis meses de adelanto, pero el Papa Francisco ha recibido ya lainvitación para pronunciar un discurso ante las dos cámaras del Congreso americano reunidas en sesión conjunta. Tiene, además, una invitación a visitar Naciones Unidas y, naturalmente, a participar en el Encuentro Mundial de las Familias que se celebrará en Filadelfia.

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