Mundial de Rusia 2018

Y un día, alguien salvó a Lionel Messi en Argentina

El capitán de la Selección hizo un gran primer tiempo como todo el partido. Sobre el final, cuando las chances se esfumaban, apareció Marcos Rojo para llevar a Argentina a octavos

martes 26 de junio de 2018 - 8:59 pm

A Lionel Messi de entrada se lo vio con otra cara respecto al partido con Croacia. En las entonaciones de los himnos, el jueves pasado se lo vio preocupado en la previa e ido en todo el partido. Miró al césped en la goleada sufrida ante Croacia y en la estadística tocó pelota menos que el arquero Wilfredo Caballero.

En la noche de hoy en San Petersburgo, se lo vio distinto, con un rostro que decía otra cosa: enojo, confianza y fútbol. El primer tiempo de Messi fue muy bueno, con muchas intervenciones decisivas: asistencia a Higuaín para dejarlo mano a mano contra el arquero y un tiro libre que estrelló en el palo.

Pero lo más importante fue el gol que abrió el encuentro. Controló el pase de Banega como un crack, la acomodó para sacarle ventaja al defensor como el mejor fútbolista del mundo y definió de derecha al palo más lejano del arquero como el mejor jugador de la historia.

En el complemento cambió su lugar en el campo por los cambios de Sampaoli. Se vio a un Messi con la obligación de crear el juego por el desgaste lógico de Banega y el remplazo de Enzo Pérez. El empate generó una presión de jugar siempre para el rosarino, cuando a veces la jugada pedía otra dirección o un centro al área.

Y una vez tenía que pasar, alguien tenía que salvar a Lionel Messi en Argentina. El astro del Barcelona no solo tiene que lidiar con la comparación entre él y Maradona, sino también con la de sus compañeros y los de Diego en el 86. Messi no tuvo un Valdano, un Burruchaga o un Caniggia que lo salve, hasta hoy.

Hoy sí tuvo alguien que lo salve: Marcos Rojo. El defensor del Manchester United, quien llegó a la Selección de la mano de Alejandro Sabella, criticado en el principio y valorado en el final del Mundial 2014, salvó a Messi y a la Argentina de quedar otra vez eliminados en la primera ronda.

Messi no se lo merecía, no podía dejar tan temprano las tierras soviéticas. Hoy, en Leningrado, sí lo salvaron.

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