Selección Argentina

La ruleta rusa contra esta generación

El cargador tiene una última bala contra la Selección Argentina. Mañana jugarán la mayoría de los históricos frente a Nigeria. Decisión acertada, aunque no se sabe bien de quién, porque ellos son los máximos responsables.

lunes 25 de junio de 2018 - 7:23 pm

Hay una escena en La Casa de Papel, popular serie española en nuestras tierras, que puede describir lo que se va a jugar mañana Argentina cuando se enfrente a Nigeria por la última fecha del grupo D. Tras un motín a Berlín por sus ortodoxas formas de conducir, quién era la cabeza de la banda dentro de la Casa de Moneda y Timbre, Tokio lo tiene atado y apuntándole en la cabeza con un arma.

En ese momento la joven pone una sola bala en el cargador y lo pone a girar. La ruleta rusa. El azar o la suerte decidirán qué pasa con Berlín. No voy a decir qué es lo que pasa en la serie por si algún colgado aún no la vio. Pero sí puedo decir que en esta misma situación se encuentra la Selección Argentina, sobre todo una generación que estuvo en la final del Mundial de Brasil y las dos Copa América en Chile y Estados Unidos.

Mañana jugarán la mayoría de estos referentes de entrada. No se sabe si es una decisión de Jorge Sampaoli o de ellos mismos, proclamados jugadores-técnicos luego de la goleada sufrida contra Croacia y todo el escándalo que le siguió. Aunque el capitán sin cinta haya querido relativizar lo sucedido con la novedad de que “Guardiola les consultaba a los jugadores cómo se sentían”, está confirmado -por el mismo Presidente de AFA- que algo pasó y que hubo reuniones en la concentración de Nizhny.

Ninguno de estos jugadores está exento de la crítica, ni siquiera Lionel Messi, quién posibilitó que Argentina esté hoy en Rusia gracias al sublime partido frente a Ecuador. El capitán de la Selección no tuvo la mejor cara en Rusia y en muchos momentos se lo ha visto de capa caída, ido de los partidos. Tampoco un jugador puede jugar solo –como lo dijo el croata Luka Modric, en relación al rosarino- y ahí entran en escena sus compañeros: A Mascherano le pasa factura los movimientos normales de su edad y el debate de su posición; Banega y Biglia fueron rotando con los técnicos dependiendo de cómo veían éstos el fútbol, pero lo cierto es que ninguno de los dos mostró rendimientos aceptables a lo largo de los años.

Tal vez el gris se haya mostrado en el ataque, donde Argentina decididamente sí tiene jugadores clase A. Higuaín y Agüero siempre se disputaron un lugar entre los técnicos, y el Kun nunca logró ser esa sociedad con Messi dentro de la cancha como sí lo es afuera. Los entrenadores siempre intentaron y declararon la premisa de crear sociedades para Messi, con la utopía de ser o aproximarse al Barcelona de Guardiola. Sin embargo, a pesar de las distintas estrategias, tácticas y filosofías, los nombres siempre fueron los mismos. Raro.

En Argentina se han puesto y sacado técnicos. En los últimos diez años han pasado siete entrenadores que, una vez en el cargo, han tenido que ceder ante las sugerencias de los referentes: bajas de convocatorias, armados de listas y horarios de entrenamientos. Sugerencias que cuando vienen del mejor jugador del mundo se convierten en un “toma o deja”. O tuerzo el brazo o me voy a mi casa: le pasó a Sabella en medio del Mundial, empezando con un esquema y terminando con otro; y también a su sucesor Martino, quien dijo basta antes de los Juegos Olímpicos.

Jorge Sampaoli fue por el mismo camino. Dejo sus convicciones en la puerta del predio de Ezeiza con tal de llegar al sueño de todos los entrenadores representando al país. En una conferencia de prensa, el casildense lo pronosticó: “Este es el equipo de Messi”. Error, la cebeza del grupo debe ser el entrenador, quien debe ganarse la confianza y empatía de los jugadores.

La falta de liderazgo y la improvisación para disputar un Mundial -bochornoso desde donde se lo mire y solo comparable a las épocas de amateurismo- es una bomba de tiempo que explotó en medio de la fase de grupos de Rusia 2018. Algo falló porque Sampaoli no es alguien improvisado en el mundo del fútbol: dirigió en Europa en el máximo nivel y participó de la Copa del Mundo pasada.

Mañana frente a Nigeria se apretará el gatillo. Solo el destino sabe qué le espera a esta camada y al conjunto nacional, porque en el caso de encontrar la rebeldía y un rendimiento futbolístico acorde a esta Selección, aún está atada a los resultados de terceros.

El azar y la buena fortuna decidirán si todavía tienen vida en la Copa del Mundo, en lo que para muchos será un fin de ciclo. Si es por planificación, idea de juego y rendimientos, ya están condenados.

Por: Tomás Coronel (@tomascoronel)

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