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Un recorrido por los pueblos mágicos de la Selva Negra alemana

Hacer este paseo es seguir una ruta que lleva a soñar con pueblos mágicos, brujas, hadas y oscuros bosques que inspiraron a muchos cuentos famososo

lunes 25 de junio de 2018 - 7:55 am

Baden – Baden

La Alemania más romántica comienza en Baden-Baden, una elegante ciudad que junto a Friburgo, son sin duda las más turísticas. Se trata de la metrópoli de los balnearios, la cultura y el arte, y la que fuera la ciudad turística de la burguesía alemana.

Aquí encontrarás el Festspielhaus, la segunda sala de conciertos y ópera más grande de Europa, el Museo Frieder Burda, el casino, un emporio de juegos de azar que se encuentra en un edificio palaciego de 1824 que alberga restaurantes, varios salones, un espléndido salón de banquetes y un teatro, baños termales y la joya de la corona, Lichtentaler Allee, una espléndida zona de parques y jardines.

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Sasbachwalden

Sasbachwalden es probablemente el pueblo más bonito de toda Alemania. Es una pequeña obra de arte escondida en la Selva, que es sin duda una parada obligatoria.

Lo encontrarás entre viñedos y descubrirás que es para los alemanes el pueblo más bonito de la Selva Negra. El centro, sus casas de madera y sus coloridos jardines han sido galardonados en numerosas ocasiones.

Gengenbach

La muralla, las torres y el casco antiguo protegen uno de los sitios más bonitos de la Selva Negra. Lo mejor que podés hacer en Gengenbach es pasear por sus calles. El pueblo está perfectamente cuidado y mimado hasta el último detalle. Es un imprescindible.

Si por algo te robará el corazón la Selva Negra es por pueblos como éste. El ayuntamiento de más de 200 años de antigüedad con una fachada que imita un calendario de adviento, y el caballero de piedra o “Steinerne Ritter” en el mercado, te harán comprender por qué es uno de los preferidos de esta ruta. Y nos olvidamos de la Torre Kinzing, la puerta de entrada de Gengenbach.

Laufenburg

Es uno de los más populares de la Selva Negra, sobre todo, por el puente que une ambas ciudades, aunque en realidad sea la misma. La historia de la llamada “perla del Alto Rin” siempre ha ido acompañada de las disputas entre Francia, Suiza y Alemania por conquistarla. De hecho fue separada a ambos lados por el mismísimo Napoleón.

La magia de sus callejones empedrados, sus torres, las fuentes y las ruinas del que fuera el castillo de Laufenburg te fascinarán.

Schiltach

Si buscabas las casas de entramados de madera típicas de los libros ilustrados aquí es donde podrás encontrarlas. La posada Adler, ahora reconvertido en un hotel, se considera la casa con entramado de madera más bella de Schiltach. También, restaurado tras un incendio, el mercado de 1590 es su principal punto de encuentro turístico, y es allí donde encontrarás lo mejor de la cultura y artesanía local.

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Triberg

Aquí la visita no es a un pueblo sino a las cascadas de Triberg, las más altas de Alemania, que lo hacen el pueblo más conocido de la Selva Negra, aunque no es el más bonito.

Pero si tuviste un reloj cucú tenés que saber que posiblemente estaba inspirado en los del pueblo de Triberg, donde encontrarás la Casa de Relojes más importante de Alemania, Eble Clock Park con más de 1.000 tesoros antiguos.

Texto: Buena vibra

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