Salud

¿Sabés si estás usando bien la tostadora?

Es un artefacto simple pero aun así debemos tener en cuenta ciertas cosas a la hora de calentar el pan

sábado 23 de junio de 2018 - 7:05 am

La tostadora es uno de los artefactos aliados en nuestra cocina pero, para sacarle mejor provecho, debemos tener en cuenta ciertas cosas.

No la limpiás. ¿A dónde crees que van las migas que se separan del pan? ¿Quizá opinás que van a parar a un limbo del que nunca regresan? Pues no, se acumulan en el fondo del tostador a menos que lo vayas limpiando después de cada uso ¿Qué ocurre al final? Si dejás que se cree una montañita por la falta de limpieza, se quema en el siguiente uso, ahúma tu tostada y todo sale mal.

No es el tiempo, es el nivel de potencia. Los números que aparecen ahí son meros indicadores de potencia de un nivel aproximado, siempre que tengas un tostador normal y no una máquina increíblemente avanzada y posiblemente carísima. El tiempo siempre es el mismo, lo que varía es el nivel de calorcico del aparato.

Tostás el pan demasiado. La tostada perfecta no es la que está megadorada. No, nada de eso. La perfecta, según los expertos del tema, es la que está crujiente por fuera y más blandita y húmeda por dentro. Huí como de la peste de las que acaban requemadas porque, al final, ahí está la tan temida acrilamida que se considera cancerígena y que hace, además, que tu tostada sepa peor.

No tires de ciclos, ajustá la potencia. Seguro que te suena esto: ponés el pan y, al cabo de un rato, salta con su 'ping' característico. La tostada aún no está lista, así que volvés a bajarla y esperás otro ciclo. El resultado es que se te ha quemado. En lugar de tostar el pan así, intentá ajustarlo desde un principio para que ya te salga perfecto a la primera.

No fijás bien el resto de opciones. Hay tostadores que tienen una serie de opciones extra que conviene comprobar antes de cada uso. Una muy característica es la que te permite tostar solo por un lado y que puede desembocar en que el pan esté marrón por un lado y blanco por el otro. También hay los que poseen opción de descongelado, muy útil para esas rebanadas bajo cero, pero que hay que deshabilitar cuando el pan sea fresco.

No tenés el tostador adecuado según el tipo de pan que comés. A veces nos dejamos llevar por aspectos tales como el diseño sin tener en cuenta que es posible que el tostador que hayamos comprado sea el idóneo para nosotros. Si nunca usás pan de molde, ¿para qué querés uno con las ranuras cuadradas? Elegí el tostador en función del tipo de rebanada -longitud, anchura, etc- que comas habitualmente.

No sirve para hacer un sándwich mixto. Es posible que lo hayas intentado más de una vez: untar la mantequilla en el pan directamente para tostarlo todo junto o, si eres un kamikaze de la cocina, ponerlo con queso para hacer tu recetita soñada. Pues bien, el resultado, salvo milagro, es un EPIC FAIL de campeonato. El tostador sirve para tostar pan, desengañate.

Cada pan es un mundo. Esto es tan importante que merece la pena dedicarle unos minutos de estudio. En nada se parece una rebanada de pan de molde a una de hogaza artesana. Varían gramaje, humedad, corteza... por lo que, en cada caso, deberás ajustar la forma de tostado para un resultado óptimo.

Fuente: Cocinatis

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