Sociedad

Cuerdas Azules: la comunidad de “agentes de paz” que acompaña a chicos enfermos en hospitales

En una entrevista para Nexofin, Felicitas Meilán, una de las fundadoras de Cuerdas Azules, nos dio detalles de esta comunidad de jóvenes que "trasciende las barreras de la religión y une a todos para un mismo fin: visitar al que sufre"

sábado 23 de junio de 2018 - 1:42 pm

Por Gonzalo Odriozola

La historia de Cuerdas Azules comienza con la revelación que el Padre Adrian Santarelli tuvo al ver un cortometraje titulado “Cuerdas”, de Pedro Solís. Allí, la protagonista del corto, María, conoce a un chico con parálisis cerebral y lo hace jugar en el colegio atándose las manos a las suyas. 20 años después el chico muere, pero María continúa con la cuerda en su muñeca.

De allí surgió “Cuerdas”, un proyecto que surgió a pulmón y que ya tiene a más de 150 jóvenes de entre 18 y 30 años que acompañan a otros jóvenes en hospitales u hogares “desde la espontaneidad, desde su propia fe y, como más importante, partiendo desde el amor”, como define Felicitas Meilán, una de los tres fundadores de esta comunidad que logró traspasar Buenos Aires y llegó a Casilda, Santa Fe, Córdoba y espera una nueva sede en San Isidro.

Cuando Felicitas Meilán comienza a hablar de Cuerdas Azules se pone “”cursi” y verborrágica”, advierte.

¿Cuál dirías qué es el objetivo de Cuerdas?

La idea es que un joven acompañe a otro joven, desde su espontaneidad, desde su propia fe, y lo más importante que nos une a todos, partiendo desde el amor.

En Cuerdas Azules, se organizan encuentros semanales con el “Cuerda Azul”, un joven que cada voluntario apadrina. Utilizan una pulsera azul que marca “el compromiso y los moviliza a seguir acompañándolos”. La cuerda azul, explica Felicitas, tiene que ver con el manto de la Virgen María para los católicos y, además, alude a los Cascos Azules, que luchan por la paz.

¿Cuál es tu rol?

Mi rol es crear nuevos líderes y hacer que más jóvenes puedan acercarse a Cuerdas. Con el equipo que organizamos tratamos de ir a nuevos lugares, acompañar y transmitir la esencia de lo que es ser un buen Cuerda. Creemos que somos “agentes de paz” ya que cada visita a un enfermo es poner la paz en acción. Día a día vamos aprendiendo a liderar y a trabajar en equipo. Puedo decir con mucho orgullo que soy una de los 3 fundadores que con mucho esfuerzo y sacrificio nos animamos a dar los primeros pasos.

¿Cómo reaccionan los chicos cuando los visitan?

La primera reacción que tienen los chicos al conocernos varía en cuanto a la edad. Los más chiquitos enseguida se prenden a jugar, a abstraerse del lugar donde están, ya sea un hospital o un hogar. Pero claramente cada chico es distinto. Te cuento un ejemplo: el año pasado empecé a ir a un hogar distinto al que iba y al principio me costó un montón conectar con los chicos. Llegaba al hogar y los más grandes (hasta ese entonces siempre habían sido mi debilidad) seguían jugando a la pelota como si ni estuviera ahí. Al principio me frustré bastante, hasta que entendí que los chicos necesitaban tiempo para entrar en confianza y que se dieran cuenta que no me iba a ir a ningún lado. En esos días aproveché para estar con los bebes del hogar y enamorarme perdidamente de cada uno de ellos. Pasados dos meses los más grandes empezaron a esperarnos y a jugar con nosotros. ¡Hasta les daba celos de que estemos con los bebes! Una vez, que nunca me voy a olvidar, llegué sola al hogar un día que no era el que usualmente yo iba. Vino un peque(sic), me vio y fue corriendo a avisarle a todos “¡¡Llegó Feli!!”. No te puedo explicar con palabras la alegría que sentí en ese momento en el corazón.

¿Y la relación que se genera?

La relacion que se genera es fuerte, nos alianzamos con las cuerdas en un vínculo que trasciende lo material. Siempre decimos que es de corazón a corazón. De los mas grandes nos hacemos amigos, nos alegramos cuando están bien y también nos entristecemos cuando están mal: ¿eso es la amistad, no? Acá nos hacemos amigos de los que sufren. Y descubrimos que los jóvenes que sufren se vuelven grandes sabios. Se vuelven mas sensibles, más capaces de disfrutar la vida. Y ellos nos enseñan todos los días: a tener paciencia, a vivir los momentos simples, a necesitar menos y a nunca perder ni la alegría ni la esperanza, ¡aun en el dolor!

¿Creés que en Argentina la gente se preocupa por el otro?

Sí, creo que en Argentina la gente sí se preocupa por el otro. Pero también creo que muchas personas tienen miedo. De abrirse a lo desconocido, salir de su zona de confort y conocer el dolor del otro. Tienen miedo a no poder soportar la situación por la cual está pasando la otra persona ¡y es válido! Aunque mi consejo siempre va a ser que acá no estamos exentos de sufrir. Es más, sufrimos bastante porque realmente nos involucramos con el otro; pero también puedo decir que desde que estoy en Cuerdas mi corazón se “agrandó”, aprendí muchísimo de cada una de las personas que acompañé. Me volví más sensible, más paciente, aprendí a saborear la vida de otra manera. Aprendí que en mi humilde opinión, el camino del amor es el que elijo, aunque sufra, es un camino de paz y libertad interior y mucha felicidad.

Por último, ¿cómo pensás Cuerdas dentro de 10 años?

Es muy difícil proyectar a 10 años porque me cuesta proyectar lo a 2 años. Si me preguntabas tres años atrás nunca hubiera imaginado que iba a crecer tanto. Hoy en día ya estamos en Casilda (Santa Fe) y en Córdoba capital. Ojalá que en 10 años se tripliquen la cantidad de Cuerdas en Argentina y que hayan muchísimos mas jóvenes comprometidos con el dolor del otro.
Hoy en día vivimos en un mundo donde tenemos todas las respuestas “ya” . Y estamos acostumbrados a querer buscar la felicidad de una forma rápida y fácil. Vivir el momento “ahora” , hacer las cosas que me hagan bien “hoy”. Eso con cuerdas lamentablemente no te lo podemos dar; no es una felicidad de “lo quiero lo tengo” como estamos acostumbrados los jóvenes. Pero si te puedo asegurar que en este camino, aunque a veces cueste y sea difícil, vas a encontrar paz, libertad interior y mas amor. Te vas a volver mas templante, manso y mas humilde. Vas a poder empezar a necesitar menos y a disfrutar mas. Si ese no es el camino a la verdadera felicidad, ¿Cual es?

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