Psicología

Cómo superar el estrés a la hora de estudiar

Qué pueden hacer tanto alumnos como docentes

miércoles 20 de junio de 2018 - 7:27 am

En algún momento de nuestra historia escolar o universitaria, todos pasamos por el proceso de evaluación. Generalmente recordamos esos momentos asociados a sentimientos desagradables porque los vivimos con miedo al fracaso. Sin embargo, la evaluación es una instancia más del proceso de aprendizaje.

La psicóloga Lucrecia Ford (M.N. 65310 – M.P. 25786) considera que “lo esperable de las situaciones de evaluación es que se manifiesten distintos signos asociados a un alto nivel de estrés, tales como irritabilidad, apatía, agotamiento, tristeza, negación o insomnio”. “Algunas veces incluso se presenta una fuerte inhibición, donde el alumno no se considera al nivel de la exigencia y se le hace imposible focalizar su atención y concentración en el estudio”, explica. La profesional hace referencia a dos tipos de estrés.

Estrés agudo

Esta clase de estrés “ocurre en el período que abarca la evaluación –preparación del examen, el examen en sí mismo y la espera del resultado de su desempeño-. Es decir que el alumno sufre mayor ansiedad temporalmente, pero logra superarla”, precisa Ford.

Estrés crónico

La psicóloga puntualiza que este es el que “puede producir impactos orgánicos y psíquicos que, por su dimensión, ya se tornan patológicos. Si los recursos se agotan, el desequilibrio pone al sujeto en una posición vulnerable, donde el individuo puede caer en una desesperanza que desemboque en una postura de fracaso académico, provocando en muchos casos la deserción”.

“El abordaje del estrés crónico plantea una intervención más profunda, como la psicoterapia e incluso la farmacología, donde lo adaptativo ha perdido su sentido funcional”, señala.

estres escolar

¿Qué hacer frente a un cuadro de estrés?

Para reducir el estrés, lo primero que el alumno debe hacer es comprender que se trata de una instancia más del proceso de aprendizaje. De ese modo, tendrá otra actitud frente a la evaluación y perderá, al menos en parte, el miedo al fracaso. También es necesario desterrar la idea tan instalada que considera a la evaluación como sinónimo de una calificación numérica, ya que los docentes suelen evaluar el crecimiento del alumno durante el proceso.

Por otro lado, los docentes pueden comenzar a dejar de lado las evaluaciones tradicionales como las preguntas para desarrollar respuestas, los verdadero-falso con justificación y los exámenes de opciones múltiples. El alumno estará más cómodo y relajado si siente que es parte del proceso de evaluación, por eso es bueno desarrollar juntos formas de examen alternativas, donde se trabaje en equipo y se tengan en cuenta los intereses del estudiante.

Evaluar no es sólo responsabilidad del docente, también es responsabilidad del alumno pedir que su proceso de aprendizaje sea agradable y llevarse una experiencia más de aprendizaje.

Fuente: Conbiestar

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