Sexo

Qué significa cada cosa en el mundo de las parafilias sexuales: un diccionario para no quedarte afuera

Los comportamientos sexuales, siempre que no causen un daño al propio interesado o a terceros, y mientras no supongan un impedimento para el desarrollo saludable del resto de áreas de la vida, no deberían suponer un problema, ni generar miedo o incomodidad

sábado 9 de junio de 2018 - 5:41 pm

La sexualidad humana es compleja y, desde luego, muy variada. La atracción sexual depende de una multitud de factores bioquímicos y psicológicos, que distan mucho de unas personas a otras, por lo que a veces, las cosas que la gente hace en sus habitaciones, nos pueden parecer un poco "raras".

Según la R4 de Psicología en el Hospital Infanta Sofía de Badajoz, Cristina Sánchez, “en los seres humanos no está tan clara la influencia biológica”. De hecho, la comunicación y el aprendizaje social temprano tienen una importancia dominante en la determinación de la conducta sexual.

Además, la regulación inadecuada de hormonas sexuales reduce o aumenta la intensidad del deseo sexual; pero si los niveles son adecuados, las fluctuaciones del deseo sexual dependen mucho más de estímulos psicosociales.

"La sexualidad va más allá del sexo físico (placer + reproducción). Incluiría la capacidad de experimentar amor hacia determinados objetos, el establecimiento de intimidad, empatía, confidencia con el objeto, refuerzo de la propia identidad personal, refuerzo positivo y catalizador-afectivo", detalla la psicóloga.

Dada su variabilidad, lo que define una sexualidad sana, en ocasiones, resulta complicado de establecer. No obstante, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) nos da algunas pistas para determinar qué es un comportamiento sexual considerado saludable y, por el contrario, qué se considera patológico.

Según el DSM-5, un comportamiento sexual ‘anormal’ o ‘desviado’ sería aquel que es perjudicial para el sujeto o para quienes se ven involucrados., excluye estimulación de órganos genitales propios y de la pareja, se asocia de manera inapropiada a sentimientos de culpa o ansiedad y tiene una naturaleza repetitiva o compulsiva.

Te pasamos una lista de algunas parafilias para que no te agarren desprevenido:

Agalmatofilia: es la preferencia por los muñecos hinchables sexuales.

Autonepiofilia: las personas con este tipo de parafilia sexual disfrutan 'transformándose' en bebés adultos. Se visten y actúan como ellos, y requieren los mismos cuidados. Las parejas de estas personas suelen realizarse masajes y masturbaciones, además de otros cuidados, como aplicarles polvos de talco o incluso cambiarles los pañales.

Aerofilia: excitación sexual que se produce al encontrarse en lugares elevados, o volando, como en un avión.

Altocalcifilia: en este tipo de parafilia sexual, el objeto de deseo son los zapatos de tacón alto.

Antolagnia: excitación sexual provocada por las flores. Tiene mucha relación con la dendrofilia, que veremos después.

Besofilia: curiosamente, la excitación se produce por la intervención de jeringuillas médicas, que suelen provocar, precisamente, terror y rechazo.

Coprolalia: es la preferencia por las palabas y la conversación sexual y excitante. Esta, como la mayoría, puede combinarse con una sexualidad sana, siempre y cuando no limite otros actos.

Amomaxia: la excitación sexual se produce al estar en el interior de un vehículo, y al realizar actos sexuales en su interior.

Eufilia: se refiere a la excitación producida por la comunicación de buenas noticias.

Dendrofilia: es la excitación sexual que producen las plantas o vegetales, o al estar en un entorno vegetativo.

Hierofilia: los objetos vinculados a determinada religión o ritos religosos son los objetos de deseo de las personas con hierofilia.

Ipsofilia: La excitación sexual se produce ante la visión de la propia imagen en un espejo o fotografía.

Hipnofilia: es la preferencia sexual por las personas dormidas o inconscientes. Este tipo de parafilia es especialmente peligroso, por el hecho evidente de que puede llevar a cometer actos ilegales.

Latronudia: las personas con este tipo de parafilia se excitan al desnudarse frente al personal médico.

Mecanofilia: cualquier objeto técnico es susceptible de ser el objeto de deseo de una persona con mecanofilia. Es más frecuente que ocurra hacia los vehículos, hacia los cuales algunos individuos desarrollan incluso un vínculo emocional.

Misofilia: la misofilia es la excitación producida por la ropa usada o los tejidos sucios, especialmente la ropa interior.

Microfilia: la microfilia es la preferencia por los micrófonos como objeto de deseo sexual.

Normofilia: las personas con normofilia solo pueden disfrutar del sexo a través de determinadas prácticas normativas, que se consideran aceptadas por su comunidad, y son incapaces de explorar otras. Esta exploración genera miedo o ansiedad, y de ahí la consideración de parafilia.

Octofilia: la excitación sexual es producida por la presencia o visión del número ocho.

Odaxelgania: la utilización de los dientes para morder partes del cuerpo de la pareja sexual es lo que produce una fuerte excitación sexual en las personas con este tipo de parafilia.

Salirofilia: es la excitación sexual producida por la visión de la pareja sexual siendo salpicada, embadurnada o mojada por determinados líquidos. Ésta engloba otras práctias como el bukkake.

Ursusagalamatofilia: aquí, la excitación sexual se produce ante la visión o el tacto de muñecos de peluche. El sentido del tacto es especialmente importante en este tipo de parafilia sexual.

Tricofilia: los cabellos largos y las cabelleras bien cuidadas son el objeto de deseo de las personas con este tipo de parafilia.

Lactafilia: atracción y excitación sexual por las mujeres que dan el pecho, o los pechos lactantes.

Xenoglosifilia: es la excitación sexual que ocurre cuando una persona nos habla en un idioma distinto al nuestro.

Digisexualidad: Se le aplica a aquellas personas cuyo apetito sexual se ve satisfecho únicamente mediante la tecnología. De hecho, ya existen robots sexuales capaces de realizar hasta 50 posiciones automáticas; otros cuentan incluso con habilidades conversacionales. Según el profesor Neil Mccarthur, director del Centro de Ética Profesional y Aplicada de la Universidad de Manitoba en Canadá: "Mucha gente se encontrará con que sus experiencias con esta tecnología se integran perfectamente con su identidad sexual y algunos preferirán que dirijan sus interacciones sexuales”.

Bondage: se llama así el arte de las ataduras eróticas hechas por todo el cuerpo o sólo en algunas partes, con cuerdas, esposas, pañuelos, cadenas, etc. Lo que se busca con el bondage es liberarse de inhibiciones, al delegar la responsabilidad en otro, y experimentar sensaciones diferentes.

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