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Deportes de riesgo: ¿quién puede practicarlos y quién no?

Todo lo que hay que saber a la hora de decidir comenzar alguno de ellos

sábado 2 de junio de 2018 - 7:05 am

Los deportes de riesgo consisten en actividades realizadas en condiciones muy difíciles o extremas por especialistas con una adecuada preparación física y técnica. Sin embargo, cada vez son más practicados por inexpertos como simples pasatiempo o hobbie, lo que supone un peligro real para la integridad física de quienes lo realizan.

Esta es precisamente la faceta más atractiva de estos deportes extremos, la búsqueda de adrenalina ante situaciones que pueden resultar mortales.

Para aliviar ese deseo de experimentar nuevas emociones, se han ido adaptando los tipos de actividades a los distintos deportistas y medios en los que poder realizarlos: tierra, mar y aire. Son muchas las especialidades que han ido surgiendo para cubrir las necesidades impulsivas de quienes los demandan.

Sobre tierra podemos encontrar ejercicios adecuados a cada tipo de medio: esquí fuera de pista o heliesquí, esquí con parapente o snowkittingskateboarding, espeleología, descenso de barrancos o cañones, escalada libre, alpinismo, escalada en hielo e, incluso, el popular parkour. Por mar existen algunos tan dispares como surf con tiburones, practicado en Durban, Sudáfrica, o en Australia; esquí acuático, kitesurf, kayak, buceo en cuevas y rafting.

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Y por aire encontramos: ala delta, paracaidismo desde un punto base, un edificio o un avión, puenting, vuelo libre con alas o wingfly.

¿Por qué resultan tan atractivos estos deportes a ojos de la gente? Manuel Villanueva, traumatólogo y deportista, responde a esta pregunta: “Detrás de ellos existe un gen que nos hace buscar nuestros límites o una torpe necesidad de diferenciarnos, de autoafirmación. Por ello, la lista es infinita, pues la imaginación humana lo es y cada año surge alguna variante nueva”.

Ahora bien, estos deportes no pueden ser practicados por cualquier persona, ya que se necesitan unos requisitos técnicos y físicos y años de entrenamiento en una disciplina. Además de fuerza, resistencia y destreza. Villanueva recalca la peligrosidad de estas actividades incluso cumpliendo con estas aptitudes.

“Hoy sabemos que el gen OPRL1 regula el miedo y el estrés postraumático por lo que, científicamente podríamos explicar por qué unos individuos tienen mayor predisposición a la búsqueda de límites o parecen no aprender de episodios traumáticos previos, mientras que otros serían propensos a desarrollar enfermedades psiquiátricas por cualquier episodio traumático”, explica el experto.

Sin embargo, realizar estos ejercicios extremos es aún más arriesgado para aquellas personas que tienen sobrepeso, sufren una enfermedad del corazón o problemas físicos de columna, extremidades o con hipertensión, debido a la gran descarga de adrenalina y tensión a la que te expones al hacerlos.

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Es por esto que cada variante de estos deportes viene guiada por profesionales que pueden aconsejar a los principiantes sobre la actividad que más se ajusta a las necesidades y condiciones físicas de cada uno, dando especial importancia a la edad. Esto se debe a que algunas especialidades que exigen control son casi exclusivas de gente muy joven.

Lo más frecuente entre las personas de edad media son los deportes de ultrarresistencia, como las carreras de ultrafondo, ultratrails, kilómetro vertical, triatlón, las travesías, ironman o ultraman, entre otros.

Los beneficios que reciben quienes se atreven a practicarlos “son de recompensa personal, hablamos de adrenalina, de elevación de neurotransmisores, de emoción al extremo, pero también de algo genético, probablemente de gente con un punto de locura o de brillo”, comenta Villanueva.

Peligros en los deportes extremos

Todos los deportes extremos conllevan cierto riesgo e, incluso, pueden propiciar accidentes, mortales o no. El boxeo, la escalada libre y el alpinismo están entre los diez deportes de riesgo más peligrosos. Los porcentajes de mortalidad sobre cada una de las disciplinas denotan su nivel de peligrosidad. Villanueva destaca al portal Cuidate Plus algunas de ellas:

  • Deportes de riesgo en aire: el ala delta cifra una muerte cada 550 vuelos; el salto base, una muerte cada 2.300 saltos, lo que representan 200 personas en los últimos 30 años y el paracaidismo causa una muerte cada 75.000 saltos. “La escalada libre o integral tiene una tasa de una muerte cada 27.000 ascensos”, apunta el experto.
  • Deportes de riesgo en agua: el rafting en aguas blancas con rápidos de grado 5 o superior es una de las prácticas con mayores tasas de mortalidad, según señala el experto.

El surf y kitesurf llevado a condiciones extremas de viento o tormenta alcanza porcentajes mayores de mortalidad, al igual que el buceo en cuevas.

  • Deportes de riesgo en tierra: en palabras del experto, las montañas suponen el mayor peligro de entre todos los demás entornos para los deportes extremos. “De cada 6 intentos de escalar el Everest una persona fallece por hipotermia, edema de pulmón, ceguera por quemaduras corneales, congelación o neumonía”, añade.

No es el único, ya que la cima de la montaña Annapurna, el primer ochomil, tiene una mortalidad de casi el 40 por ciento, es decir, por cada dos ascensiones se produce una muerte.

Estas cifras no solo abarcan a deportistas principiantes, ya que los expedicionarios de Nepal, denominados himalayistas, se calcula que presenten una muerte de cada 170 subidas. En definitiva, las tasas de muerte en deportes de montaña son de una de cada 1.750, es decir, que cada año mueren en la alta montaña más de 40 personas. Superan la mortalidad por accidentes de tráfico.

Además del riesgo de perder la vida, estas actividades pueden provocar lesiones físicas, como en el caso de la surfista profesional Bethany Hamilton, que perdió un brazo por una mordedura de tiburón y del alpinista Juan Oiarzabal, que sufrió la ampitación de todos los dedos de los pies.

“Muchos de los riesgos vienen por la altitud del lugar y las condiciones extremas. La disminución de oxígeno, debido a la menor altitud, puede ser el mayor problema al que tiene que enfrentarse el organismo, pero el frío u otras circunstancias pueden dañar la resistencia del más fuerte y experimentado”, explica el experto.

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Son muchas las secuelas que resultan tras realizar deportes de riesgo sin la preparación exigida, desde arritmias, síncopes o enfermedades cardiovasculares, hasta la muerte súbita.

Para poder evitarlas, se recomienda el progreso gradual en el deporte de la mano de profesionales. “Esto podría darnos una oportunidad de encontrar nuestro límite o un equilibrio entre la necesidad de desafíos, adrenalina y las restricciones que nos marque nuestra condición física”, concluye Villanueva.

Fuente: Cuidate Plus

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