Sociedad

A 20 años del “suicidio” de Yabrán: ¿Sigue vivo?

La muerte del propietario de la empresa OCA causó una gran conmoción social y política por las vinculaciones que tenía con los funcionarios de Carlos Menem

lunes 21 de mayo de 2018 - 8:46 am

El 20 de mayo de 1998, se conocía una noticia que sorprendió fugazmente al tratarse del suicidio de una figura marcadamente popular, con altos niveles de poder, y con una interminable lista de comprados y presionados que le permitían llevar una vida del estilo mafiosa.

Hace 20 años se pronunciaba el fallecimiento del empresario estilo Al Capone, Alfredo Yabrán, en un acto inesperado, no solo para sus desconocidos sino que también para sus más cercanos, decidió quitarse la vida.

El empresario y mano derecha del expresidente Carlos Saúl Menem, decidió abandonar el mundo en una estancia de su propiedad ubicada en la provincia de Entre Ríos, escondite donde evadía una orden de detención dictada por el juez federal de Dolores, José Luis Macchi, quien lo acusaba de haber instigado el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas.

Según detalla el portal Tribuna de Periodistas, la muerte de quien entonces se encontraba como dueño de la empresa de mensajería OCA, causó un estallido social y político, especialmente por sus cercanos vínculos con el entonces presidente Menem.

Yabrán, quien para ese entonces alcanzaba la edad de 53 años, acostumbraba a pasar largos veranos en la localidad costera de Pinamar, lugar donde había logrado mantener perfil bajo mientras controlaba negocios en depósitos fiscales, logística y concesiones en ramas aduaneras y aeropuertos por medo de diversas firmas.

El problema comenzó en el año 1995, cuando el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo, lo acusó frente al Congreso, en una exposición que se prolongó por aproximadamente 11 horas, de ser el líder de “una mafia enquistada en el poder”.

Sin embargo, seis años después, el mismo Cavallo desestimó esa denuncia firmando un acuerdo con los familiares de Yabrán, aunque esos dichos planteados tres años antes de su “fallecimiento” en la Cámara de Diputados, le habrían costado al empresario ostentar una visibilidad que claramente detestaba.

El seguimiento periodístico y las investigaciones sobre los negocios, vinculaciones y contactos que guardaba Yabrán se incrementaron, acorralándolo en un callejón sin salida, hasta producirse un hecho que marcaría la imposibilidad de escaparse del atolladero en el que se había metido.

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