Salud

Qué problemas puede traer un piercing en la boca

Las precauciones que deben tener quienes quieran colocarse uno

miércoles 16 de mayo de 2018 - 7:49 am

Los riesgos del piercing bucal (en lengua, encías o labios) son múltiples: los más importantes vienen por complicaciones de su colocación (infecciones, hemorragias, lesiones nerviosas, dolor, problemas de cicatrización y lesiones en glándulas salivares), pero también hay complicaciones tardías, ya que, al fin y al cabo, son cuerpos extraños implantados en una zona muy contaminada como es la boca.

¿Qué piercing de los que se insertan en la cavidad oral es el más dañino? “Traumatismos y fracturas dentales, retracciones o recesiones de encías y halitosis, son complicaciones habituales del piercing de lengua. Es el más nocivo porque al moverse la lengua este pendiente actúa como un trauma para encías, paladar y dientes. También puede dar problemas fonéticos y deformaciones de la boca”, responde este odontólogo. Como dato, añade que una de cada cinco personas que se colocan un piercing sufre algún tipo de complicación a causa del mismo.

La recesión gingival es la retracción de la encía que recubre los dientes, provocando una disminución de su soporte de hueso, problemas estéticos, sensibilidad dental e inflamación de la encía, entre sus principales consecuencias. Normalmente ocurre por un traumatismo repetitivo como una mala técnica de cepillado o un cepillo dental inadecuado. En este caso, es una de las principales complicaciones de los piercing y requieren un tratamiento complejo. Muchas veces hay que recurrir, incluso, a la cirugía.

Al ser la boca el lugar del organismo donde más bacterias hay, las infecciones por un piercing pueden ocurrir en cualquier momento. Desde una infección a nivel local, que puede suceder en el momento de su colocación, infecciones de la encía (gingivitis y periodontitis) hasta una extensión a toda la boca (estomatitis). Además, no se puede descartar que sea una vía de entrada de gérmenes que colonicen otras zonas del organismo.

La pérdida del gusto es una complicación frecuente debido al trauma que supone el piercing, su sabor metálico, la retención de bacterias e incluso por lesiones nerviosas causadas por la colocación de este tipo de pendiente.

Asimismo, con frecuencia se ven complicaciones en la boca, entre ellas, fracturas dentales o desgastes, debido a traumatismos masticatorios. De hecho, una persona que lleve piercing bucal debería ser revisada periódicamente por un dentista.

Si una vez conocidos los riesgos, decidís seguir adelante y ponerte una pieza ornamental en la boca, ésta debe ser colocada por un profesional con experiencia y con unos medios higiénicos adecuados. El material del propio piercing debe ser lo más biocompatible posible. Además, el mantenimiento debe ser muy escrupuloso, con una higiene muy meticulosa, utilizar colutorios antisépticos y no fumar.

Es muy importante retirar el piercing para realizar deporte, ya que el riesgo de traumatismos es alto. Por tanto, si no se quita es importante la colocación de un protector bucal. Cuando un piercing está causando problemas en dientes o encías debería plantearse su retirada. Lo ideal sería retirarlo antes de que provoque lesiones graves o irreversibles. Ante una retracción de encía, una fractura dental o infecciones de repetición, el piercing debe ser retirado.

Fuente: Cuidate Plus

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