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Salud

Médico dice que fumar mucha marihuana “vuelve gays” a los hombres

Según el coordinador de la clínica médica mexincana de UPAEP, Narciso Morales López, “los jóvenes que han tenido un alto consumo de marihuana, les disminuye la testosterona y empiezan a tener actividades y tendencias homosexuales”

La cuestionable información parece estar más vinculada con una posición política sobre el consumo de marihuana, que tratarse de un fundamento científico. Sin embargo, tal vez por lo disparatado del enunciado, las declaraciones llegaron a varios medios de comunicación.

Basándose en “artículos científicos”, el coordinador de la clínica médica universitaria de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Narciso Morales López, advirtió en una conferencia que “los jóvenes que han tenido un alto consumo de marihuana, les disminuye la testosterona y empiezan a tener actividades y tendencias homosexuales”.

En la conferencia, este particular médico también destacó que el número de mujeres que fuma marihuana se ha incrementado de manera notable. Sin embargo, el hombre no aclaró qué efectos hormonales provocaba el alto consumo de la sustancia en las mujeres.

De acuerdo con la información publicada por Cronica.com.ar, el ‘especialista’ habría vinculado el consumo y las tendencias homosexuales, preocupado por el incremento del consumo de la cannabis en México, en los jóvenes de entre 18 y 35 años.

Morales López también destacó que el número de mujeres que fuma marihuana también se ha incrementado de manera notable, ya que hoy en día se estima que por cada 4 consumidores masculinos hay 1.6 mujeres.

Sin embargo, el médico no aclaró qué efectos hormonales provocaba el alto consumo de la sustancia en las mujeres.

Salud

Consejos para regar tus plantas correctamente

Cómo hacer para que no sufran un exceso o faltante de agua

El agua es fundamental para las plantas, pero más allá de regarlas, hacerlo de forma correcta es la clave para evitar que sufran algún daño. Si sos nuevo en su cuidado, seguro has estado en el dilema de saber cuánta agua es suficiente o cada cuánto regar.

Este es un requisito básico, pues es un desencadenante para la germinación de semillas, su absorción del suelo facilita la nutrición de minerales inorgánicos y su flujo a través de los tejidos de la planta hace circular minerales y nutrientes, entre otras funciones. Sin embargo, es necesario hacerlo con cuidado, pues un exceso de agua puede pudrir las raíces o promover la aparición de moho.

Existen diferentes métodos, pero antes que otra cosa debés tener en cuenta tu tipo de planta y, como tal, sus necesidades de riego. Sin embargo, existen técnicas básicas que te pueden ayudar y prevenir el exceso de humedad con los daños que implica. Salvo sus excepciones, muchas se benefician con un riego moderado, es decir, mojar el sustrato sin empaparlo. Logralo con estos pasos:

1. Regá desde arriba, sobre la tierra, sin mojar las hojas, hasta que el sustrato esté mojado, pero sin empaparlo.

2. Esperá unos minutos y tirá el agua que quede en el plato debajo de tu maceta, de esta forma vas a prevenir que las raíces se pudran.

3. Regá de 2 a 3 veces por semana en verano y cada 10 días en invierno. Para confirmar que es un buen momento para hacerlo, introducí el dedo 1 o 2 centímetros para comprobar qué tan húmedo o seco está el sustrato.

Ocho trucos para regar correctamente:

– Un riego abundante favorece más a las plantas con flores, en especial durante la época de floración (primavera-verano).

– En estos casos, la tierra debe mantenerse húmeda en todo momento, sin que la superficie se seque completamente; puede requerir riego hasta 3 o 4 veces por semana en temporada de calor y 1 vez a la semana en invierno.

– Si es de riego escaso, como los cactus y suculentas, puede soportar hasta que se seque un tercio de la parte superior de la tierra entre cada riego. Esto puede implicar regar una vez a la semana en verano y una vez al mes en invierno.

– Si a tu maceta le da el sol o si hace mucho calor, requiere mayor cantidad de agua que si está en la sombra.

– Regá muy temprano por la mañana o por la noche, así evitarás que el agua se evapore por el sol.

– Evitá echar agua sobre las hojas y flores, a menos que tu planta específicamente lo requiera.

– En caso de notar los bordes de las hojas amarillas o los pétalos de sus flores secos muy pronto, probá regarla más o ponerla en la sombra.

– Si notás sus tallos débiles, manchas oscuras en las hojas o la presencia de hongos o moho, reducí el riego, pues está obteniendo un exceso de agua.

– Si te vas a ir de vacaciones, evitá regarlas en exceso antes, mejor optá por un sistema de riego por goteo u otros métodos que permitan mantener tus macetas a salvo.

Fuente: Salud 180

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Salud

Seis mitos erróneos sobre el cáncer de mama

Algunas creencias populares acerca de la enfermedad que no son verdaderas

Existe un sin fin de mitos sobre el cáncer de mama que son completamente falsos, y que pueden distorsionar la realidad de esta enfermedad. Estos son algunos de los más comunes:

Si tengo cáncer de mama puedo morir: la posibilidad de sobrevivir es muy alta si se detecta a tiempo y se trata de manera adecuada.

Es contagioso: nada más alejado de la realidad. De ninguna manera es una enfermedad que se pueda transmitir por contacto.

Las mujeres con senos grandes son más propensas a tenerlo: esto es un mito arraigado, pero ya se ha demostrado que es una premisa sin ningún fundamento, pues ataca de la misma manera a mujeres con pechos pequeños y más grandes.

Un corpiño apretado puede causar cáncer de mama: se cree que la presión de las varillas hace que las toxinas se acumulen y que esto lo provoca. No es verdad. Lo mismo aplica para los golpes.

Es hereditario: no necesariamente. Se ha comprobado que del 90 al 95% de los casos no son de origen hereditario.

Los aparatos electrónicos causan cáncer de mama: no se tiene la certeza de ello. Si bien es cierto que los campos electromagnéticos de aparatos como teléfonos inteligentes, computadoras y tabletas emiten niveles de radiación que podrían generar tumores, sobre todo en el cerebro, no hay evidencia de que los causen en las mamas.

Fuente: Vanidades

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Salud

Beneficios de realizar una siesta corta

Qué puede aportar al organismo unos 20 minutos de descanso

Las siestas cortas son una herramienta valiosa para recuperar el estado de alerta y la energía con la que iniciamos el día. Su principal beneficio es contrarrestar los efectos fisiológicos que ocurren en el cuerpo desde que nos despertamos.

Esto ayuda a mejorar el estado de ánimo, a reaccionar a estímulos más rápidamente, a reducir la posibilidad de cometer errores y a enfocarnos y poner más atención en lo que tenemos que hacer por la tarde.

Su duración debe oscilar entre 10 y 20 minutos. Pero si lo que buscamos es mejorar la memoria, la creatividad, las funciones perceptivas o procesos cognitivos, se requiere una más larga, de hasta 90 minutos.

En las más largas —de entre 60 y 90 minutos— entramos en la fase REM, y ese sueño profundo es el mismo tipo del que tenemos durante la noche y por eso conlleva los mismos beneficios.

Hacer una siesta corta es como nadar o andar en bicicleta: es decir, es una habilidad que requiere entrenamiento y que, en poco tiempo y sin gran esfuerzo, puede adquirirse. Para ello, si tenés la posibilidad de dedicarle un tiempo, poné una alarma para asegurarte de no pasarte de largo. Si practicás todos los días dormir a la misma hora, tu cuerpo incorporará el hábito de asociar esa actividad a un tiempo específico. Esto demora unos tres meses el pasar de ser una persona que no puede hacer una siesta a una que lo hace con facilidad.

Lo importante es no forzarse a dormir, sino simplemente acomodarse en la cama, un sillón o un lugar que resulte cómodo, oscurecer la habitación o usar una mascarilla para cubrirse los ojos y aprovechar ese momento para estar quieto y descansar. También es recomendable cinco minutos antes de hacer una siesta dejar de mirar el teléfono o leer correos, respirar con calma y quizás beber un poco de agua.

Los beneficios no solo se obtienen si nos dormimos sino también del simple hecho de cerrar los ojos por entre 10 y 20 minutos y hacer una pausa, que es buena para los que han dormido bien la noche anterior y para los que no, aunque no debemos sobrepasar el tiempo (en el caso de la siesta corta 20 minutos, y en una completa los 90 minutos) si no queremos sentirnos aletargados al despertarnos.

Para algunos, las siestas son algo ideal para descansar y empezar de nuevo, pero para otros este es el tipo de descanso equivocado. Se recomienda en este último caso buscar una alternativa como salir a caminar, hacer ejercicio o meditar.

Fuente: BBC Mundo

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