Salud

¿Cuándo debemos llevar a nuestros hijos al fonoaudiólogo?

Algunos consejos para saber si es necesario evaluarlos

lunes 14 de mayo de 2018 - 7:35 am

La fonoaudiología se ocupa de evaluar y trabajar sobre diversos trastornos de la comunicación, como la audición y el lenguaje.

¿Cuándo se vuelve necesario visitar con nuestros hijos al especialista? ¿Cómo diferenciar un balbuceo o una palabra mal pronunciada de una patología? Lo ideal es, como padres, observarlos y, ante la duda, hacer una consulta, en principio, con el pediatra. Quizás no signifique que el niño deba comenzar un tratamiento, pero es indispensable la detección precoz para poder comenzar a trabajar en la dificultad que se presente.

Entre los síntomas con los que un fonoaudiólogo puede ayudarnos se encuentran trastornos en el lenguaje o el habla, la respiración bucal, los problemas de deglución y las patologías que afectan la voz (como estar ronco o disfónico).

Los inconvenientes vinculados al campo de esta especialidad no siempre se solucionan “con el tiempo”. Si la dificultad persiste, corregirla llevará sesiones de trabajo constantes y apoyo en el hogar. La estimulación también es un aspecto importante, tanto en la casa como en el jardín.

Sin embargo, a veces solo hay que esperar un tiempo, ya que los niños necesitan cumplir cierta edad para lograr lo que aun les es difícil. En ese caso, los expertos pueden recomendar una reevaluación en determinado tiempo para cerciorarse de que no hay inconvenientes.

Existen ciertas pautas generales de “logros vocales” que pueden ayudar a calmar un poco la ansiedad. Al primer año de vida, un niño debería decir entre 25 y 50 palabras, aunque puede producir un silabeo antes de la palabra o frase (pa-pa, ma-ma, te-te).

De acuerdo a su edad será, también, la cantidad de sílabas que puedan manejar y su complejidad. A partir de los tres años se espera, por otro lado, que puedan identificar a los objetos por su uso y que nominen elementos básicos. Definir por categorías vendrá recién luego de los cuatro años y medio. Otro aspecto a considerar es el armado de oraciones. Las frases con tres elementos o más complejas llegarán recién entre los cinco y los seis años.

Además de estar atentos y apoyar el tratamiento en caso de ser necesario, se recomienda que los padres hablen y pronuncien bien frente a los niños, ya que ellos suelen imitar su entorno. A veces sucede que las dificultades en la pronunciación que encontramos en los chicos se producen porque copian un inconveniente de sus padres, por lo que quizás es conveniente que ambos trabajen al respecto.

Fuente: Conbienestar

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