Crimen de Anahí

Crimen de Anahí: un misterioso testigo podría dar un giro en la investigación

Un hombre contó que la joven estuvo cautiva en una casa de su barrio y fue atacada por al menos cinco personas

domingo 13 de mayo de 2018 - 10:26 am

El misterioso hombre llegó a la casa de la madre de Anahí Benítez (16). Tocó timbre y, cuando Silvia Pérez lo recibió, le dijo que era un vecino y que tenía algo que contarle sobre el crimen de su hija. “Tengo miedo por mi familia. Ellos no querían que hablara pero me mando solo, sin que nadie sepa”, confesó.

Y el hombre habló. Lo que le contó a Silvia podría responder las dudas sobre lo que sucedió con Anahí aquel 29 de julio del año pasado.

Ese día, a las 17.30, la joven salió de su casa de Valdez 667, en Lomas de Zamora, luego de decirle a su mamá que se iba a caminar. La esperaban unas amigas en el Parque de Lomas. Nunca llegó y no se supo más nada de ella hasta el 4 de agosto, cuando su cuerpo fue encontrado enterrado en la reserva ecológica de Santa Catalina.

Según indica el diario Clarín, los investigadores sostienen que Anahí estuvo secuestrada en la casa del detenido Marcos Bazán (34), en Santa Catalina, donde -según la causa- la mantuvieron cautiva, la drogaron y abusaron de ella.

Luego, “ante la inminencia de posibles registros domiciliarios” de parte de la Policía y la aparición en los medios de la noticia de la desaparición de la adolescente, los asesinos habrían tomado “la determinación de matarla”: la noquearon de un golpe y le comprimieron el cuello hasta asfixiarla.

La casa de Bazán queda a tan solo 231 metros de donde hallaron el cuerpo de Anahí. Fue el perro “Bruno”, entrenado para seguir rastros, el que marcó la presencia de la chica en la “honguera” de esa propiedad y dio indicios de que no salió viva de allí. También fue el que identificó el olor del detenido en el pozo donde fue enterrado el cadáver.

Los investigadores también tienen probado que el otro detenido, Marcelo Villalba (40), violó a Anahí y se quedó con el celular Samsung Core II blanco de la chica para regalárselo a su hijo, que había ido al mismo colegio primario que la víctima.

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