Fitness

Cómo cuidar la piel cuando hacemos deporte

Ya sea al aire libre o en lugares cerrados, hay ciertos factores que pueden dañarla

domingo 29 de abril de 2018 - 7:03 am

Hacer deporte con frecuencia es una práctica saludable; sin embargo, la mayoría se practican al aire libre, exponiendo nuestra piel a los cambios climáticos de cada estación. Tanto este tipo de ejercicio como el realizado en salas de gimnasio requiere tener en cuenta ciertas pautas que evitarán lesiones en la piel.

Si vamos a realizar deporte al aire libre, Didac Barco, especialista en Dermatología en el Hostpital Quirón-Teknon de Barcelona, advierte de la importancia de usar protección solar. “Es fundamental aplicar protector solar FPS50, media hora antes de la actividad”. Sin embargo, no es conveniente usar cualquiera, sino que es mejor elegir protectores específicos para el ejercicio.

“Los protectores solares, con el sudor y el roce, suelen desaparecer de la superficie cutánea. Determinados protectores están diseñados para que permanezcan sobre la piel en estas condiciones y para que no irriten los ojos si con el sudor se deslizan sobre los párpados”, explica. Además, añade que, para ejercicios concretos, como correr largas distancias, será útil aplicar lubricantes, como vaselina filante, en zonas de roce (pliegue interglúteto, pies, pliegues inguinales).

En un ambiente cerrado, la protección solar no es necesaria pero hay que tener en cuenta que sudaremos más por la condensación del agua. Esto implica, indica el experto, que tendremos que usar ropa con tejidos que absorban lo mejor posible el sudor producido.

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Muchos gimnasios cuentan con servicios de sauna, baño de vapor o piscinas, que requieren descalzarse. El experto recomienda el uso de chanclas tanto en el vestuario como en estas salas. “En este tipo de ambientes, cabe extremar las precauciones en el cuidado de los pies cuando nos descalcemos, ya que es frecuente el contagio de enfermedades infecciosas de la piel, como los hongos y la verrugas víricas”.

La hidratación también juega un papel importante, por eso Barco apunta que, una vez realizado el ejercicio, tras la ducha, deberíamos aplica una capa fina de crema hidratante para restaurar los lípidos de la superficie de la piel que se han perdido con el sudor, el agua y el jabón.

“Normalmente, la ropa deportiva está preparada para eliminar la transpiración cutánea y se fabrica con tejidos que permiten evaporar agua y que tienen aperturas en las zonas de mayor sudoración, como las axilas o los pliegues inguinales”, asegura el experto. En cualquier caso, Barco recomienda elegir prendas de fibras sintéticas y no se ajusten mucho al cuerpo. En cuanto a los pies, el dermatólogo avisa de la importancia de usar calcetines que tengan capacidad absorbente y que las zapatillas sean los más transpirantes posible.

A menudo oímos que la sudoración puede producir acné por el exceso de sebo que puede generar, sin embargo, hay formas de prevenirlo. Aparte de ser escrupulosos con la limpieza de nuestro cutis antes de hacer ejercicio y hacerlo sin restos de maquillaje, llevar una toalla limpia puede resultar muy útil. Aunque Barco explica que el acné no es una enfermedad contagiosa y no existe riesgo ni de contraerlo ni de transmitirlo por el contacto con objetos, es posible que, al realizar determinados ejercicios (como abdominales), las lesiones que tengamos en la espalda nos resulten dolorosas por la presión o que incluso algunas de ellas se revienten.

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“En estos casos, es adecuado poner una toalla limpia encima de la colchoneta”, recomienda. En cuanto al acné facial, el dermatólogo recuerda que, tras el ejercicio, “debemos lavarnos el rostro con un jabón suave y rehidratar la superficie con una crema oil free que no tapone los poros”.

Otra de las lesiones que podemos sufrir es la dermatitis atópica, que afecta especialmente en las zonas del norte y las que tienen mayor nivel de desarrollo industrial. La sudoración excesiva podría empeorar esta patología. Según Barco, estas personas deben utilizar el protector solar recomendado para hidratar la piel y, al acabar el ejercicio, ducharse con un gel o jabón suave.

“Es importante que éste se aplique en las zonas más sucias, principalmente los pliegues. No es necesario frotar vigorosamente la piel ni que empleemos esponjas o guantes abrasivos”, apunta. Por último, tras la ducha, el experto aconseja nutrir la piel con una crema hidratante hipoalergénica y beber agua para restaurar los líquidos perdidos en el ejercicio.

Fuente: Cuidate plus

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