Salud

Consejos para cuidar nuestra voz

Qué podemos hacer para preservar la salud de nuestro instrumento de trabajo y expresión

martes 17 de abril de 2018 - 7:51 am

Alrededor de un 5% de la población mundial sufre algún trastorno de la voz que requiere atención médica especializada; la mayor prevalencia es entre los 25 y los 45 años de edad, principalmente en ciertas profesiones como en la docencia, la locución o la actuación, en general ocasionado por el mal uso o abuso de la voz.

La pérdida de la voz en los adultos mayores tiene que ver con el deterioro natural que provoca la edad en la musculatura de toda la economía del cuerpo, las cuerdas vocales son músculos y entonces también sufren este deterioro. Pero lo que muchas veces pasa con este grupo etario es que no se comunica porque está solo, no tiene interlocutores válidos, eso hace que limiten el uso de su voz y entonces el deterioro sea mayor.

Recomendaciones para una voz sana en adultos mayores

Si una persona no utiliza su voz a diario se produce una pérdida en la calidad sonora, es decir que la voz cambia y se vuelve disfónica, además de alterar el funcionamiento de las cuerdas vocales. “La voz debe ser usada para que esté eficiente. Entonces, lo que nosotros indicamos es que sigan usando su voz”, recomienda la licenciada en fonoaudiología Fabiana Wilder (MN 4032)

La manera de incentivar el uso de la voz en adultos mayores puede ser: tomar clases de canto, asistir a un coro, a talleres de narración, contarles cuentos los nietos o anécdotas a la familia, o con tratamiento fonoaudiológico. La idea es que realicen una activación constante, que no hablen con la garganta seca y la hidraten con agua a temperatura ambiente.

Cualquier cambio en la voz, por mínimo que sea que dure dos semanas, y que no se deba a una laringitis, resfrío o cuadro gripal, merece ser observado. Se debe hacer una consulta con un especialista, en este caso, los otorrinolaringólogos y fonoaudiólogos trabajan juntos para dar diagnósticos precisos y tratamientos adecuados.

Disfonia

Wilder admite que la mayoría de las personas consulta generalmente en forma tardía, cuando la alteración ya se hizo crónica. Y explica que hay dos tipos de patologías laríngeas: benignas y malignas. Entre las primeras, que se consideran alteraciones por mal uso y abuso vocal, las más comunes son: disfonías funcionales, nódulos en las cuerdas vocales, pólipos, quistes y edema.

Las malignas obedecen al consumo de alcohol, tabaco o la combinación de ambas, ésto aumenta la posibilidad de incidencia y prevalencia del cáncer de laringe, que es de alta curación si se lo detecta de manera temprana. Es importante señalar que una lesión benigna no se convierte en maligna.

La licenciada hace hincapié en la importancia de estar alertas ciertos signos para hacer una consulta temprana. “No es normal que la voz esté ronca, no debería uno cansarse al hablar ni tener sensación de carraspeo, de cuerpo extraño, o dolor en la garganta.

El sobreesfuerzo vocal es mal uso y abuso de la voz, principalmente hablar fuerte, mucho y sin la técnica adecuada, gritar y carraspear. Resfrío, gripe, laringitis afectan la voz de manera transitoria, que deberían recuperarse en dos semanas, incluso puede la persona haber usado la voz en ese estado de disminución, y el esfuerzo generar una lesión.

Todo profesional, actor, locutor, cantante, comunicador, docente, tiene que hacer una consulta de rutina una vez al año para ver como es el estado de su laringe y sus cuerdas vocales. Además, no realizar entrada en calor previo al uso de la voz y enfriamiento al finalizar.

Fuente: Conbienestar

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