Escándalo en Brasil

Explican por qué Lula miente

Un análisis del Lava Jato y las prácticas de la Ley de Empresas Limpias por las que el ex presidente brasileño quedó preso

sábado 14 de abril de 2018 - 11:48 am

Mientras proliferan las campañas en defensa del ex mandatario brasileño Lula Da Silva, preso en la sede de la Policía Federal de Curitiba por corrupción y lavado de dinero, e incluso se lo postula como candidato para el premio Nobel de la Paz, Brasil sufre las consecuencias de los desquicios políticos y económicos que escondieron sus años de súbito esplendor.

Desde el comienzo del siglo XXI, la política brasileña avanzó con el populismo tropicalista como bandera hacia la consolidación del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), un grupo destinado a ejercer un nuevo dominio mundial a través de negocios espurios, que la justicia internacional, y en algunos caso los jueces locales, están desenmascarando.

Pero: ¿cómo llegó Lula a la cárcel? Gracias a una investigación gubernamental del escándalo bautizado“Operación Lava Jato”, iniciada en 2014, que además terminó con el encarcelamiento de varios antiguos funcionarios de Petrobras y otros políticos brasileños.

Esta operación se concentró en los agentes conocidos como “doleiros” (lo que en argentina conocemos como “arbolitos” de dólares), que usaban pequeños negocios como estaciones de servicio y lavados de autos (de allí provine el término “lava jato”, para lavar ganancias criminales. Pero no trabajaban solos: la policía cayó en la cuenta de que los “doleiros” trabajaban para un ejecutivo de Petrobras, Paulo Roberto Costa, el director de Refineria y Suministro.

Esta conexión llevó a los fiscales a descubrir una red de corrupción que involucraba a la alta cumbre de Brasil. El propio Costa describió como el, Néstor Cervero y otros directores de Petrobras habían pagado sobreprecios de forma deliberada en contratos con distintas empresas para la construcción de oficinas, máquinas perforadoras, refinerías y buques de exploración. Las contratistas que recibían los pagos habían logrado un acuerdo para garantizar dichos negocios en términos excesivamente lucrativos si aceptaban canalizar una participación de entre 1 a 5% de cada trato en fondos secretos.

El escándalo causó la destitución de la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff en agosto pasado.

Si bien Petrobras logró llegar a acuerdos con la mayoría de los accionistas fuera de los juzgados, permanece activa una acción colectiva en la cual los actores reclaman decenas de millones de dólares estadounidenses en daños y perjuicios ante un juzgado federal de Nueva York. Algo similar a lo ocurrido en Argentina con los “fondos buitres”.

Según asegura TotalNews, tanto en Brasil como en nuestro país, las instituciones estatales y los intereses de las sociedades privadas están íntimamente relacionados, y las empresas deben ser cuidadosas con la Ley de Empresas Limpias “Clean Company Act”, promulgada en 2014 para contrarrestar la corrupción difundida en los sectores privado y público.

Como la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero “Foreign Corrupt Practices Act” ( FCPA) y la “UK Bribery Act”, la Ley de Empresas Limpias de Brasil permite el alcance extraterritorial en algunos casos, lo que significa que cualquier empresa que tenga actividades comerciales en Brasil puede ser castigada, junto con los funcionarios culpables. Dichas empresas pueden y deben tomar nota del consenso global amplio que se desarrolló sobre lo que pueden esperar los gobiernos y las organizaciones internacionales de los programas societarios de cumplimiento anticorrupción.

Esto incluye las Buenas Prácticas para Empresas compiladas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Guía de Recursos de la Comisión de Bolsa y Valores sobre la Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero de los Estados Unidos (Gu¡a FCPA), y la orientación ofrecida por el Banco Mundial, la Cámara Internacional de Comercio y “Transparency International”.

Por violar estas normas está preso Lula Da Silva, y está siendo juzgada la mayoría de la casta política brasileña.

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