Sociedad General

Alarmante: 27% de los jóvenes admite que manejan aunque hayan tomado alcohol

La Agencia Nacional de Seguridad Vial realizó una investigación para comprender por qué los jóvenes deciden incurrir en estas conductas riesgosas

lunes 9 de abril de 2018 - 7:43 pm

Un estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ASNV) reveló que un 50% de los jóvenes de entre 16 y 30 años asegura que sus amigos conducirían después de tomar alcohol, a pesar de que el 93% sabe que esto aumenta el riesgo de morir en un accidente. Además, un 27% admitió que en el último año manejó luego de haber tomado.

El estudio se hizo a 12 grupos en todo el país con jóvenes conductores de vehículos de ambos sexos y diferentes niveles socio-económicos. La muestra del estudio incluyó el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Jujuy, Córdoba, Comodoro Rivadavia, Corrientes y Mendoza. La investigación demostró que, a pesar de poner en riesgo su vida, para los jóvenes el tema del alcohol asociado a la conducción no es una preocupación.

En el país, al igual que en el resto del mundo, los siniestros viales y sus consecuencias representan la primera causa de muerte en jóvenes. En 2015, un poco más de seis jóvenes, de entre 15 y 34 años, murieron diariamente como consecuencia de la siniestralidad vial.

“Esto se debe, según estudios de salud publicados oportunamente, a que los jóvenes son más propensos al comportamiento impulsivo y a la búsqueda de emociones que los adultos, ya que la parte del cerebro que regula los impulsos es la última en desarrollarse y, por lo tanto, durante la juventud funciona con menos eficiencia que otras partes del cerebro”, detalla el informe, según informó Clarín.

Entre marzo y noviembre del año pasado, se realizaron en el país controles de alcoholemia a 21.500 conductores en 14 municipios de ocho provincias. Sus resultados demostraron que los jóvenes presentaron alcoholemias positivas en un 58% más que los adultos, lo que confirma que los jóvenes se encuentran más dispuestos a exponerse a riesgos que el resto de la población.

El estudio de la ANSV demostró que “el problema del alcohol y la conducción no aparece espontáneamente como una preocupación de los jóvenes en la Argentina. Cuando ellos hablan de las faltas en relación a la seguridad vial, el alcohol al volante casi no tiene incidencia”, explicaron.

Esta falta de reconocimiento de que conducir alcoholizado es un peligro responde a tres razones fundamentales: primero, porque en los jóvenes predomina un sentimiento individual de excepción (“a mí no me va a pasar”) que se acompaña de la creencia de poder controlar los efectos del alcohol en el cuerpo. En segundo lugar, los jóvenes le atribuyen al alcohol un rol esencial en su vida social, sobre todo en las salidas nocturnas. Y, finalmente, “los jóvenes no sienten miedo de sufrir el control o la sanción por conducir bajo los efectos del alcohol, lo que genera que no perciban un costo al hacerlo”.

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