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Sociedad

El 70% de los viajes en la Argentina se hace en auto

La estadística toma más relevancia cuando se tiene en cuenta que esta tendencia es contraria a lo que sucede en casi todos los lugares del mundo

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países con mayor nivel de ingresos, cada vez hay más gente que se mueve en su vehículo cuando viaja por el interior del país. Es decir, prefiere manejar a tomar un transporte público.

Según datos oficiales, en 1987, el 40% de los viajes por el interior del país se hacía en auto. Los colectivos eran los que más transportaban, con 43% del total. Entonces, 11% de los viajeros se movía en tren y 5% el avión.

Pero los tiempos cambiaron. El Ministerio de transporte trabaja con datos elocuentes. De acuerdo a sus números, en 2015 el porcentaje de viajes en auto había pasado de aquel 40 a 71%.

En ese tiempo, el tren prácticamente desapareció y quedó con menos de 1% del mercado, y el avión tuvo un leve repunte, al 6 por ciento.

¿Quién perdió? “El colectivo perdió sólo de 2011 a 2015 alrededor de 14 millones de viajes”, dijo una fuente oficial. De punta a punta, en la serie, desde 1987 a 2015, los colectivos pasaron de transportar a 43 pasajeros de cada 100 a sólo 22 en 2015.

¿Cómo son los números ahora? El sesgo aumentó en favor del auto. La estadística toma más relevancia cuando se tiene en cuenta que esta tendencia es contraria a lo que sucede en casi todos los lugares del mundo, donde los pasajeros prefieren cualquier alternativa antes que tomar el auto. Pero en la Argentina, las cosas son distintas.

Según detalla el diario La Nación, la utilización del automóvil es un sesgo que no sólo se da en los viajes por el interior del país sino también en las grandes ciudades en la Argentina y obviamente en la zona metropolitana.

La pérdida de pasajeros por parte transporte público se dio en un momento en el que la inversión en rutas fue escasa.

Salud

A qué puede deberse el sangrado después de tener relaciones sexuales

Cuáles son las causas más comunes

Seguramente habrás escuchado que anteriormente se pensaba que las personas que eran vírgenes sangraban después de su primer relación sexual. Pues esto es un mito, las mujeres no necesariamente sangran en su primera vez. Pero, ¿qué pasa si el sangrado se presenta cada vez que tenés una relación?

El sangrado vaginal después de tener relaciones no es algo normal. Por eso es importante identificar si se tiene otro tipo de síntomas, para actuar con rapidez y evitar complicaciones serias. Algunas causas pueden ser:

Menstruación: si sos irregular en tu ciclo, puede suceder que esa sea la causa. Asimismo, en algunos casos, la menstruación se adelanta después de tener relacione.

Sequedad vaginal: las hormonas van cambiando con el paso del tiempo, y es común que presentemos cambios en la zona ‘V’. Frecuentemente, uno de ellos, es la sequedad vaginal, la cual puede causar molestias al tener relaciones sexuales o sangrado.

Mioma: son pequeños tumores con los que muchas viven sin mayor problema, pero muchas veces pueden presentar síntomas como retraso, e irregularidad en la menstruación, por lo que es necesario consultar al médico.

Revestimiento del útero: esto sucede mayormente en mujeres que toman pastillas anticonceptivas. Es uno de los efectos secundarios de estas hormonas. Pero también se manifiesta en mujeres con endometriosis.

Cáncer: si además del sangrado también se presentan otro tipo de molestias como dolor, fatiga, y otro tipo de cambios físicos, podría tratarse de algún tipo de cáncer en el aparatos reproductor femenino.

Infección sexual_ algunas de las infecciones sexuales se relacionan con sangrado durante o después de la relación sexual. Regularmente también se presenta dolor, y pueden aparecer protuberancias, llagas o algún otro tipo de lesión. Si ese es el caso, es importante acudir al médico.

Estas son las principales causas. Si esto es muy frecuente, acudí con tu ginecólogo a la brevedad y suspendé tu actividad sexual por el momento.

Fuente: Salud 180

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Salud

¿Es seguro comer un alimento que se cayó al suelo?

Cuáles son los posibles riesgos

Es una costumbre habitual la de consumir un alimento que se ha caído al suelo después de limpiarlo ligeramente o soplarlo. Ahora bien, ¿se trata de algo seguro o estamos poniendo en riesgo la salud?

Aunque no seamos capaces de verlos, existen millones de microorganismos vivos que habitan en el piso. Algunos son patógenos para el ser humano, mientras que otros son inocuos. No obstante, cuando un alimento entra en contacto con el suelo se llena de estos organismos vivos.

Por este motivo, se crea un caldo de cultivo perfecto para que aquellos patógenos colonicen la superficie del mismo. En el caso de ingerirlo, estaremos introduciendo al cuerpo un montón de elementos dañinos que podrían causar infecciones.

Un ejemplo de este tipo de bacterias es la E.coli, presente en algunos tipos de carnes contaminadas y en el intestino. Ciertas cepas de este género pueden desencadenar patologías gastrointestinales severas.

Antes de consumirlos, es habitual lavar los alimentos con agua una vez que se caen al suelo. Sin embargo, el agua limpia no es capaz de destruir los posibles microorganismos patógenos que hayan colonizado la superficie del mismo. Por lo anterior, no resulta una solución eficaz a la hora de reducir la peligrosidad de las bacterias existentes. Sí que es cierto que puede reducir un poco las poblaciones de hongos y de levaduras. No obstante, el resto de microorganismos no se verían afectados.

Si se ha caído al suelo, a no ser que vaya a ser sometido a un proceso de cocción a alta temperatura, la mejor opción sería desecharlo. Puede darse el caso de una fruta con cáscara. En este tipo de situaciones bastaría con pelarla bien, asegurándonos de que no queden restos de la parte mas superficial.

En cualquier caso, se aconseja tirar cualquier alimento que haya caído al suelo, sobre todo si desconocemos el grado de limpieza del mismo. No es lo mismo que un producto se caiga en el suelo de casa, donde podemos garantizar relativamente su higiene, que en la calle.

Mantener buenos hábitos de higiene alimentaria resulta crucial para prevenir la aparición de enfermedades. Prácticas simples, como no romper la cadena de frío o realizar cocciones completas de los alimentos, impiden la proliferación bacteriana.

De lo contrario, estaremos expuestos a contaminaciones que pueden cursar con problemas gastrointestinales o mediante patologías más serias. Se recomienda también no mezclar crudos con cocinados y usar utensilios limpios para manipular alimentos diferentes. Las buenas prácticas de conservación y envasado son fundamentales a la hora de limitar el crecimiento bacteriano.

Fuente: Mejor con salud

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Salud

Nueve consejos para vestirte durante el embarazo

Cómo estar cómoda sin perder el estilo

La comodidad es clave cuando se trata de esperar un bebé. Si tenés algunas dudas acerca de cómo vestirte en esta etapa, tomá nota de estos consejos:

1. Usá tejidos de fibras naturales

Los cambios hormonales durante el embarazo pueden ocasionar, a su vez, cambios en la piel, haciéndola un poco más vulnerable. Las prendas con tejidos de origen natural pueden ayudarnos a sentirnos más cómodas y frescas durante el verano y mejor protegidas en el invierno.

Se recomienda el uso de fibras como el algodón orgánico, lino o seda por encima de las sintéticas como el poliéster, rayón, acrílico o nailon, ya que estas últimas conservan algunas toxinas usadas en su manufactura.

2. Comprá ropa interior de maternidad

El uso de tejidos naturales y respirables es una recomendación que aplica sobre todo para las primeras prendas que tocan la piel. Existen distintas variedades de ropa interior, desde aquella que sostiene el vientre, proporcionando un poco de soporte hasta la cintura, y las que ofrecen un poco más de libertad de movimiento y terminan debajo del abdomen.

Tal vez tengas que elegir distintos tipos a lo largo del embarazo e incluso en el período postparto. Lo ideal es que la piel tenga oportunidad de respirar y que las zonas elásticas permitan la circulación. Con respecto a los corpiños, lo mejor es que tengan soporte en la espalda, sin varillas, y que puedas usar también durante la lactancia.

3. Invertí en unos jeans de maternidad

Resulta más sencillo combinarlos con distintos tipos de estilos. Así como la ropa interior, también podemos encontrar distintos tipos de soporte: debajo del vientre para permitir a tu “pancita” crecer libremente, soporte a los costados si buscás algo más holgado y soporte por encima del vientre para mayor control. Este último modelo puede usarse incluso durante la recuperación posparto.

4. Usá zapatos adecuados

Todo el cuerpo cambia durante la espera, hasta los pies, por lo que es importante encontrar zapatos que te ofrezcan comodidad y un poco de elasticidad. Evitá los tacos altos porque la columna intenta compensar el espacio y el peso del bebé, y esto aumenta la inestabilidad y la altura podría afectarla. Optá por zapatos suaves como flats, alpargatas, zapatillas, zuecos o sandalias con hebillas que te permitan ajustarlas gradualmente.

5. Durante el invierno, usá varias capas

La temperatura puede dispararse en un momento cuando estás embarazada, por lo que vestir por capas puede hacer esta situación más llevadera que si tuvieras una sola pieza para cubrirte cuando hace frío. Algunas prendas que tal vez aún te queden podés combinarlas con tu ropa de maternidad durante el invierno para quitar y poner a medida que lo requieras.

6. Buscá prendas que puedan “crecer” con vos

Con esto nos referimos a cualquier prenda holgada o stretch que pueda ajustarse a la distintas etapas de tu embarazo. Camisas, remeras grandes, blusones, maxivestidos o pantalones que sean dos o tres tallas más grandes; este tipo de ropa podrá acompañarte durante las 40 semanas (o por lo menos gran parte de este tiempo), dándoles comodidad al cuerpo y al bolsillo.

7. Usá medias de compresión

A medida que avanza el período de gestación, la circulación también se ve afectada, pudiendo ocasionar a la larga venas varicosas. Sin embargo, el uso de medias de compresión puede ayudar a reducir las probabilidades de que suceda

8. Cambiá los cordones por elásticos

Llegará ese punto inevitable en el que no podrás atar tus zapatos. Evitate el esfuerzo de llegar al piso o pedir ayuda consiguiendo cordones elásticos, aquellos que usan los niños en lo que aprenden a atarlos, para que puedas retirar tu calzado fácilmente.

9. Usá un cinturón de maternidad

La columna tiene un papel protagónico durante esta etapa, pero no tiene que hacerlo todo sola. Los cinturones de maternidad ayudan a dar soporte en la zona inferior y a mantener una postura erguida mientras lleáas un poco de peso extra. Existen cintas elásticas, rígidas y suaves, las cuales, además, están diseñadas para ayudar a brindar un poco de apoyo a tu espalda baja después del parto.

Fuente: Genial gurú

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