Psicología

Trastorno obsesivo compulsivo: ocho señales a las que estar atentos

De origen desconocido, se calcula que hasta un 2,5% de la población puede tener este síndrome

miércoles 4 de abril de 2018 - 7:13 am

Es muy probable que se genere en nosotros cierto grado de ansiedad cuando nos preguntamos si, por ejemplo, cerramos correctamente la puerta de nuestra casa al salir. Pero para determinada gente, aquella afectada por un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), la cosa va mucho más allá.

Esas comprobaciones  son para ellos compulsiones, conductas cuya principal función es reducir la ansiedad provocada por pensamientos obsesivos. Compulsiones que puede llegar a ser altamente discapacitantes, estar asociadas a depresión y que, en un número elevado de casos, se mantiene en secreto, incluso sin diagnosticar.

No siempre esas compulsiones están asociadas a comprobaciones.  A las personas en las que el TOC se manifiesta de esa manera se las conoce como ‘verificadores’. También hay ‘lavadores’ o ‘limpiadores’, ‘verificadores somáticos’ o hipocondríacos, ‘repetidores’ que ejecutan acciones repetitivas, ‘ordenadores’, ‘acumuladores’… Hay muchas manifestaciones y, con frecuencia, confluyen varias en la misma persona.

El trastorno obsesivo compulsivo, cuyo origen es incierto aunque distintos estudios apuntan a la existencia de una base genética, puede manifestarse a cualquier edad. Su diagnóstico debe llevarlo a cabo siempre un profesional de la salud cualificado y con experiencia, pero hay algunas pistas que nos pueden indicar que es preciso buscar ayuda para ponerle freno, hay fármacos y terapias cada vez más efectivos.

Ocho señales a las que estar atentos

  • Tiene con frecuencia, prácticamente a diario, pensamientos o imágenes mentales no deseados que resulta imposible o muy difícil ignorar.
  • Para reducir la ansiedad que provocan esos pensamientos debe llevar a cabo algún tipo de actividad o ritual.
  • Los rituales calman la ansiedad causada por los pensamientos no deseados, pero no obtiene ningún placer llevándolos a cabo.
  • Suele insistir en llevar a cabo esos mismos rituales de manera repetitiva. Puede ser abrir y cerrar puertas o apagar y encender luces varias veces, lavarse las manos, contar.
  • Manifiesta una higiene personal excesiva.
  • Se definiría como perfeccionista, pero a pesar de poner todo el empeño en hacer algo siempre se queda con la sensación de que no está del todo bien.
  • Tiende a querer tener todo bajo control, ser espontáneo e improvisar no suele casar con su personalidad.
  • Dichos pensamientos y comportamientos interfieren en mayor o menor medida con su devenir diario habitual.

Fuente: 20 minutos

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