Estados Unidos

Trump destituyó a su secretario de Estado, Rex Tillerson

El presidente norteamericano abrió una nueva grieta en su gobierno, apartando a un referente del "sector moderado" de su gabinete

martes 13 de marzo de 2018 - 11:33 am

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó una nueva grieta en su gobierno al destituir a su secretario de Estado, Rex Tillerson.

La destitución ocurrió a pocos días de iniciada la guerra tarifaria y de aceptar por sorpresa reunirse cara a cara con el líder norcoreano, Kim Jong-un. Tillerson fue sustituido por el director de la CIA, el halcón Mike Pompeo. La jefatura de la CIA será ocupada a su vez por Gina Haspel, la primera mujer en el cargo. Tanto el puesto de Pompeo, un antiguo congresista republicano, como el de Haspel requieren de confirmación del Senado.

Con la salida de Tillerson, se cae un nuevo “moderado” (la semana pasada fue el consejero económico, Gary Cohn).

“Mike Pompeo, director de la CIA, será nuestro nuevo secretario de Estado. Hará un trabajo fantástico. ¡Gracias a Rex Tillerson por su servicio! Gina Haspel [hasta ahora, subdirectora de la CIA] será la nueva directora de la CIA, y la primera mujer en alcanzar este cargo. ¡Felicidades para ella!”, ha escrito el presidente estadounidense en el tuit que hizo pública una crisis que, según la CNN, no le fue informada previamente al secretario de Estado.

Tillerson, antiguo patrón del gigante petrolero Exxon, había chocado desde las primeras semanas con Trump. Reflexivo y acostumbrado a acuerdos a largo plazo, su gestión se vio pulverizada por el estilo del presidente. Los intempestivos tuis del presidente y su afán por asumir en todo momento el mando diplomático ahondaron esta distancia y acuñaron en Washington el término Rexit (de Rex y Brexit).

Esta pésima relación quedó en evidencia cuando en julio se filtró que, tras una disputa en el Despacho Oval, Tillerson, desesperado, había dicho a su equipo que Trump era un “estúpido”. Una afirmación que en las reiteradas entrevistas que se le hicieron nunca desmintió. Y que llevaron al mandatario a humillarle públicamente con el siguiente comentario: “Creo que es información falsa; pero si lo dijo, entonces supongo que tendremos que comparar nuestro coeficientes de inteligencia. Y te puedo asegurar quién va a ganar”.

Trump le envió un mensaje al recortar al Departamento de Estado ahí donde pudo. Recortó un 30% su presupuesto y, en cada ocasión, mostró su desagrado con las directrices de Tillerson. Ocurrió con su apuesta por un diálogo con Corea del Norte, que en su día Trump consideró vana; con su estrategia en Oriente Próximo, contraria a mover la Embajada a Jerusalén, y sobre todo con el pacto nuclear con Irán, que el secretario de Estado salvó a duras penas gracias al apoyo del consejero de Seguridad Nacional, Herbert McMaster, y el secretario de Defensa, James Mattis. Una decisión de la que Trump, pese a haberla asumido por la presión interna, no dejaba de quejarse en público y en privado.

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