Premios Oscar

¿Para qué ver los Oscar, si ya sabemos quién va a ganar?

Con la pantalla aún caliente tras las recientes nominaciones, nuestro crítico estrella, Alberto Ezequiel Fernández, se aventura a dar el nombre de la película ganadora, aún antes de la apertura de los sobres y del "and the winner is..."

martes 23 de enero de 2018 - 12:21 pm

Por Alberto Ezequiel Fernández – @albertoezequiel

Estamos ante los Oscar más previsibles en mucho tiempo. Este año, arriesgo, no hay mucho lugar a la discusión en algunas de las categorías más importantes.

En este caso me voy a aventurar a dar una breve reseña sobre la película más interesante, a mi juicio, de esta tanda de nominadas: 3 Billboards outside Ebbing, Missouri. La Manchester By The Sea de este año no tardará en transformarse en un clásico moderno.

Su director Martin McDonagh, aunque ausente entre los nominados, concretó un guion hecho para Frances McDormand de manera prolija, cuasi quirúrgica. Seria candidata a Mejor Película, tendrá duros rivales como Call Me By Your Name o Lady Bird.

Pero no debería perder.

Esta tragicomedia ya tiene dos galardones prácticamente asegurados: no hay manera de que Frances McDormand pierda como Mejor Actriz, así como tampoco Sam Rockwell el de Mejor Actor de Reparto. Una madre chabacana, pendenciera y completamente fuera de sus cabales por la brutal muerte y violación de su hija y un policía indescifrable y oscuro son los personajes que encarnan los futuros ganadores.

Este film mezcla lo más ácido de una comedia negra de manera casi simbiótica con el oscuro andar de un drama sin consuelo. Es capaz de hacerte atragantarte con el pochoclo y de darte una puñalada en el hígado en una misma escena. Hacía tiempo que una película no lograba hacerme agarrar fuerte el asiento del cine y chequear a mi alrededor a ver si todos estaban tan sorprendidos como yo por la crudeza narrativa de la pantalla. Efectivamente les pasaba lo mismo.

Pongámonos en la carne de una madre cuya hija fue asesinada y violada. Enfurecida y enceguecida por el odio, decide invertir su propio dinero en unos carteles publicitarios en una ruta poco transitada de un pueblo ficticio de Missouri, con el fin de volver a poner el caso inconcluso en boca de todos.

Su empresa se ve afectada constantemente por su ex marido pegador, un servicio de policía nefasto, desorganizado y pedante y la condena de la opinión pública. Es que en uno de sus carteles se refiere al querido jefe de policía, Willoughby (Woody Harrelson), que está muriendo de cáncer.

Harrelson es otro de los nominados por su papel de jefe de policía que vive una lucha interna entre su enfermedad galopante, el devenir de su familia y su rol en la justicia, particularmente en el caso de la hija de Hayes. Nunca lo vi a Harrelson en un papel en donde no sobresalga y me gustaría que gane, aunque solo podría haberse visto opacado por Rockwell.

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Dixon, el personaje de Sam Rockwell, es acaso su performance consagratoria. Un papel completamente obnubilado por una vida plagada de fracasos, alcoholismo y falta de contención familiar desarrollaron un hombre detestable, racista, indescifrable e incomprensible. Todavía no logro comprender cómo salí de la película queriendo mucho a este personaje.

Peter Bradshaw dijo en The Guardian que: “es un film sobre venganza, violencia y aceptación de la muerte” aunque me gustaría creer que, en realidad, es una película sobre impotencia, duelo y aceptación de la vida. Sobre cómo una madre devastada decide en lugar de desconectarse de la vida, aprender a vivirla sin su hija, pero a la vez con la desesperación de querer honrar su muerte ante un ecosistema que la estigmatiza, aísla e ignora.

Lucas Hedges, Peter Dinklage y Bob Odenkirk son otros de los nombres conocidos que cierran un elenco casi perfecto.

Podría decir que al trabajar en publicidad, esta película me chocó de manera diferente, viendo que unos simples carteles de vía pública pueden resignificarse por completo en esta historia destemplada y tremebunda.

Y por eso concluyo con el significado de estos carteles. Para la película, quizás, la visualización y materialización del dolor de una madre rota y determinada. Para los espectadores, el debate sobre el rol social de la publicidad y sus medios; junto con la pregunta de qué pasaría si personas y/o empresas invertirían dinero en los medios tradicionales de publicidad para mandar mensajes de justicia, amor o de ayuda a la sociedad.

No dejen de ver 3 Billboards outside Ebbing Missouri o 3 Carteles por un Crimen si tienen ganas de ver la mejor película de los Oscar. Así, cuando Frances McDormand y Sam Rockwell agradezcan en sus discursos al público, ustedes puedan sentirse tan parte como yo de esta historia.

P.D. : ¿Por qué dije que eran los más previsibles? Porque hay un párrafo aparte para Gary Oldman, quien estoy seguro de que este año obtendrá la justicia que esta industria le debe y ganará como Mejor Actor por su impontente papel de Winston Churchill en Darkest Hour (ya sabemos cuánto la Academia gusta de premiar personalizaciones).

El de Mejor Actriz de Reparto y Mejor Director está menos claro, aunque pongo unas fichas en Guillermo del Toro (The Shape of Water) y Allison Janney (I, Tonya).

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