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Salud

Cuáles son los efectos que tiene en el cuerpo la falta de sexo

La falta de intimidad por un tiempo prologando puede tener efectos a nivel mental, hormonal y genital. Las conclusiones a las que llegaron los especialistas

Son conocidos los efectos positivos para la salud que tiene el sexo. Pero, ¿qué es lo que ocurre en el organismo cuando, por algún motivo, se pasa un tiempo largo sin intimidad?

Para empezar, varios sexólogos coinciden en afirmar que dejar de tener relaciones sexuales puede aportar cierta apatía en ese terreno de la vida. Es decir que, cuanto menos sexo haya, menos deseo se despertará luego.

Sin embargo, hay muchos más efectos a nivel mental. Lo que ocurre es que el contacto físico genera la secreción de hormonas que ayudan al bienestar. Sin ellas, aumentan el estrés y la tensión, lo que se traduce en un incremento de la presión sanguínea y del cortisol, hormona que se libera como consecuencia de la angustia.

Sexo

El cortisol es responsable de subir el nivel de azúcar en sangre y de suprimir el sistema inmunológico, por lo que en estos casos la persona queda más expuesta a las infecciones.

A la vez, la falta de sexo afecta a la capacidad de funcionamiento del cerebro. Tal como observaron científicos de la Universidad de Maryland, la actividad sexual en ratones mejora la producción de nuevas neuronas en el hipocampo, lo que ayuda a la función cognitiva.

Finalmente, la ausencia de intimidad tiene efectos negativos tanto en los genitales de las mujeres como de los hombres. En ellas, la vagina podría perder su elasticidad por atrofia. Y en ellos, aumentan las posibilidades de padecer disfunción eréctil.

Salud

Hábitos que te ayudarán a ir al baño todos los días

Seis consejos para evitar el estreñimiento

El estreñimiento es uno de los problemas gastrointestinales más frecuentes y puede provocar hinchazón, dolor abdominal y otros síntomas incómodos. Movilizar las heces que llevan mucho tiempo en el intestino puede volverse difícil y doloroso.

Lo que se considera normal es ir de vientre entre tres veces al día y tres veces a la semana. Si vas demasiado a menudo, quizás tus heces sean demasiado blandas o no conseguís vaciar bien. Si no vas con suficiente frecuencia, podés sufrir estreñimiento, hemorroides, dolor con los movimientos intestinales, y todo eso puede dañar los músculos de tu suelo pélvico.

Estos son algunos consejos para regularizar tu intestino:

1. Comé más fibra

Los alimentos que contienen fibra insoluble son “ásperos”, lo que ayuda a arrastrar los demás alimentos a través de tu sistema digestivo. Algunos ejemplos son el pan integral, el arroz integral, las legumbres, las zanahorias, los pepinos y los tomates.

Otras buenas fuentes de fibra son las ciruelas y el kiwi.  Por otro lado, los lácteos, el picante y los alimentos grasos pueden hacer que tus heces sean más blandas. La banana, el arroz, las tostadas y la manzana pueden hacer que las heces sean más consistentes y fáciles de retener.

2. Hidratate

Bebé al menos un litro y medio de agua al día, dependiendo de la temperatura ambiente, tu actividad física, tu tamaño, lo que sudes, etc. Mantené tu cuerpo hidratado, ya que la función principal del colon es reabsorber el agua.

3. Hacé ejercicio

Descansá de pie o caminando si pasás sentado períodos prolongados durante el día y tratá de hacer ejercicio cuatro o cinco veces a la semana, aunque sea un paseo al aire libre. Podés probar ejercicios específicos para favorecer la movilidad intestinal, como algunas posturas de yoga. Los que ayudan a la relajación de los músculos del suelo pélvico pueden servir. Algunos son la postura del niño, la postura del bebé feliz o una sentadilla profunda, que ponen el suelo pélvico y las caderas en una posición más relajada. En última instancia, esto te ayudará a relajar esos músculos cuando vayas al baño.

4. Tomá probióticos

Una forma de asegurarte de que vas por el buen camino es comprobar que tus heces tienen una buena consistencia. La textura ideal es la de un helado blando. Añadir probióticos a tu dieta puede ayudar a que se le parezca. Popés conseguirlos directamente a través de alimentos o de suplementos (pero hablá con tu médico antes de empezar a tomar cualquier suplemento).

Tus heces pueden volverse demasiado duras por cambios en tu horario, tu dieta, tus niveles de actividad, tus hormonas durante el embarazo, por una disminución de la ingesta de agua o incluso por estrés. Probá de añadir ciruelas, citrato de magnesio y probióticos para ayudar a mantenerlas blandas. También se recomienda tomar probióticos, que son microorganismos vivos que favorecen la salud intestinal y el bienestar general.

5. Andá al baño después de comer

Probá de entrenar a tu cuerpo para ir al baño después de comer. Organizate el tiempo después de comer para tener un margen de media hora para ir al baño. El propio acto de comer estimula el reflejo de empujar el contenido del intestino hacia el colon, lo que estimulará las ganas de move el vientre. No las desaproveches. También se aconseja adherirse a una rutina para estimular los movimientos intestinales, como comer a una hora fija y beber agua caliente, té o café por la mañana.

6. Usá un taburete y aprendé a respirar

Probá de colocar un taburete no muy alto bajo los pies, lo que hará que tu cadera adopte una posición similar a la de cuclillas. Esto relaja los músculos del suelo pélvico y el esfínter. Mientras hacés caca, evitá hacer demasiada fuerza o contener la respiración, ya que eso genera una presión excesiva. En vez de eso, respirá y soplá como si estuvieras apagando una vela.

Si estos consejos no funcionan, consultá con tu médico para asegurarte de que tus problemas gastrointestinales no son un síntoma de una enfermedad más grave.

Fuente: Huffinton post

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Salud

Trucos para conservar el ajo y la cebolla por más tiempo

Cómo mantenerlos frescos y listos para su consumo

Como pasa con muchos alimentos, el ajo y la cebolla pueden descomponerse rápido si se conservan en las condiciones inadecuadas. Y aún, si tenemos mucho cuidado en su conservación, son muy susceptibles a descomponerse fácilmente.

Para conservarlos y tenerlos a manos siempre frescos, en primer lugar, la heladera no es el lugar idóneo. El adecuado es un sitio fresco, oscuro y seco con una temperatura entre los 7 y 11 grados: un espacio arrinconado en la alacena es el mejor.

También necesitan un contenedor adecuado: un recipiente de barro es ideal para que mantengan la frescura. Por otro lado, hay trucos para conservarlos ya preparados para la sartén:

Ajos

– Pelalos y, si preferís, podés dejarlos enteros o picarlos, como prefieras usarlos.

– Llená un frasco limpio con aceite vegetal (se recomienda el de canola) y colocá en este los ajos.

– Cerrá el recipiente, guardá en el refrigerador y usalos cuando más los necesites.

– Es importante que reemplaces el aceite cada cierto tiempo (de 1 a 2 meses, dependiendo de cuánto uses los ajos).

Tip de cocina: podés usar el aceite para cocinar y darle una sazón a tus platos.

Cebolla

– Pelalas y cortalas como suelas usarlas.

– Guardá en una bolsa de plástico con cierre hermético, sacá el aire con ayuda de un sorbete y meté al congelador.

– Finalmente, para evitar que se pegue, podés usar un poco de aceite.

Fuente: Cocina fácil

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Salud

Beneficios de comer pera

Motivos para incluir esta fruta en tu alimentación

La pera es una fruta que se puede consumir de diversas maneras, ya sea cruda, cocida, en ensaladas o tipo compota. Se encuentra dentro de los alimentos más fáciles de digerir y menos alergénica.

Por su carácter ligeramente astringente está especialmente recomendada en caso de diarrea, y por su suave efecto diurético, en caso de hipertensión y retención de líquidos. Una pieza aporta unas 70 calorías y, respecto a sus propiedades nutritivas, destaca el aporte de azúcares (13%), fibra, vitaminas (ácido fólico, B2) y minerales como el potasio.

Beneficios:

– Es favorable para el sistema digestivo ya que contiene una cantidad de fibra, lo que contribuye a regular el tránsito intestinal y a prevenir el estreñimiento.

– Ayuda a la diverticulosis y las inflamaciones de colón.

– Es rica en pectina

– Posee bajo contenido de calorías

– Favorece a los riñones y elimina las toxinas del cuerpo

– Contribuye a reducir el colesterol y la hipertensión

– Mantiene los niveles de glucemia estables.

– El 80% de esta fruta agua, es vital para mantener la hidratación

– Contiene potasio que aporta una función vasodilatadora

– Tiene vitaminas B y C, riboflavina, niacina y ácido fólico

– Protege el aparato cardiovascular y al corazón

– En casos de anemia se recomienda comerla por el alto hierro que ofrece, además fortalece los glóbulos rojos

Fuente: Primicias 24

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