Papa Francisco

El Papa condenó el “virus” social de la corrupción en América latina

El Papa denunció el proceso de "degradación" moral en Perú, y extendió los alcances de este "flagelo social" a todo el continente

viernes 19 de enero de 2018 - 9:01 pm

El Papa Francisco, de gira en Perú, denunció el proceso de “degradación” moral en Perú, único país que tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados o presos, y extendió los alcances de la corrupción, a la que calificó como “flagelo social”, a todo el continente.

“Cuánto mal le hace a nuestros pueblos latinoamericanos y a las democracias de este bendito continente ese ‘virus’ social, un fenómeno que lo infecta todo, siendo los pobres y la madre tierra los más perjudicados”, clamó, en un discurso que pronunció ante el presidente peruano Pedro Pablo Kukzynski. Antes de la Navidad, el mandatario estuvo al borde del juicio político el escándalo mundial de Odebrecht.

“Lo que se haga para luchar contra este flagelo social merece la mayor de las ponderaciones y ayudas. y esta lucha nos compete a todos”, agregó, insistiendo sobre un tema que desde sus tiempos de arzobispo de Buenos Aires lo preocupa especialmente, y que considera uno de los peores pecados.

Aunque no los mencionó, el Papa aludió a las decenas de escándalos de corrupción que han minado la credibilidad de la clase política de esta parte del mundo, incluida la de su madre patria. Entre ellos, el relacionado con el gigante de la construcción Odebrech, que salpicó a muchos otros mandatarios latinoamericanos.

En este marco, el Papa destacó la importancia de una “mayor cultura de la transparencia entre entidades públicas, sector privado y sociedad civil”. “Nadie puede resultar ajeno a este proceso; la corrupción es evitable y exige el compromiso de todos”, aseguró. “A quienes ocupan algún cargo de responsabilidad, sea en el área que sea, los animo y exhorto a empeñarse en este sentido para brindarle, a su pueblo y a su tierra, la seguridad que nace de sentir que Perú es un espacio de esperanza y oportunidad; pero para todos y no para unos pocos; para que todo peruano, toda peruana pueda sentir que este país es suyo, en el que puede establecer relaciones de fraternidad y equidad con su prójimo y ayudar al otro cuando lo necesita; una tierra en la que pueda hacer realidad su propio futuro”, señaló.

Francisco aludió así a las dramáticas diferencias sociales de este país de 31 millones de habitantes donde, en el marco de una economía en acelerado crecimiento pero sin regulación ni control y ante un Estado débil, la corrupción se ha desarrollado de manera sistemática en el ámbito político, económico y social.

Además, Perú es un caso único porque tiene a todos sus ex presidentes vivos investigados por corrupción o encarcelados (Humala, Alan García, Fujimori).

En el libro Historia de la Corrupción en Perú, Alfonso Quiroz, historiador peruano, calculó que su país asignó a la corrupción “entre 3% y 4% del PBI en el largo plazo (1820-2000). [y de ese modo] el Perú perdió o distribuyó mal el equivalente de aproximadamente el 40 a 50 por ciento de sus posibilidades de desarrollo”.

En diálogo con La Nación, el padre jesuita Ernesto Cavassa, rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, analizó: “La corrupción ha paralizado grandes obras públicas dejando sin empleo a miles de trabajadores. Hay 968 obras paralizadas en el país, que afectan servicios básicos como la salud, educación, el transporte, la vivienda y el acceso al agua y saneamiento de millones de peruanos”, agregó.

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