Detención de Pérez Corradi

Las insólitas demandas de Pérez Corradi en Marcos Paz

Se había escapado del país acusado de estar vinculado al trimple crimen de General Rodríguez y de traficar efedrina

domingo 31 de diciembre de 2017 - 8:10 am

En junio de 2016, Ibar Esteban Pérez Corradi fue capturado en Paraguay. Se había escapado del país acusado de estar vinculado al trimple crimen de General Rodríguez y de traficar efedrina.

Por esta última causa todavía está preso, desde hace varios meses, en el penal de Marcos Paz.

De acuerdo a la fuente judicial consultada por el sitio del canal TN, los hábeas corpus muchas veces se requieren para que un juez con jurisdicción territorial en un lugar de detención frente un acto lesivo dé, por ejemplo, una orden al director de un penal.

Pero Pérez Corradi interpuso, desde hace cuatro meses, decenas de escritos. “No para de hacer hábeas corpus por diversas cuestiones. Más o menos presenta uno o dos por semana”, especificaron.

La lista de exigencias solicitadas es extensa. Entre otras cosas, la principal solicitud formulada tiene que ver con el régimen de visitas.

Pérez Corradi pidió que sean en un lugar donde no tenga contacto con las otras personas que van a ver a los demás reclusos. Además, requirió que entren al penal por un lugar especial, sin que el resto de los visitantes los vean.

Uno de los principales acusados de tráfico de efedrina en el país reclamó que se le duplique el horario de recreo y esparcimiento en el momento en el que no está en su celda.

También pidió tener un baño nuevo y exclusivo para él dentro del sector común, no en su celda. Sobre el tema de la higienización, Pérez Corradi solicitó que cuando salga a ducharse, los otros internos no estén y vuelvan a sus celdas.

Otro de los pedidos del exprófugo tiene que ver con la actividad laboral dentro de la cárcel, un régimen que en muchos penales se cumple.

Pérez Corradi no quiere el trabajo, que le dieron en tiempo récord dentro del penal, en el taller de broche. Argumentó que no podía realizar las labores asignadas en su celda por “problemas psicológicos y físicos”.

Para justificar su posición expresó que, como intentó borrarse las huellas dactilares con ácido para no ser identificado, “no puede trabajar allí porque tiene las manos sensibles”.

Su deseo es trabajar en la biblioteca. El problema es que allí no va cualquier preso y menos un recién llegado. A esa labor acceden los que tienen más antigüedad en el penal y mejor calificación.

Finalmente, Pérez Corradi exigió que el Programa de Protección de Testigos, en el cual entró, acelere los trámites necesarios para las visitas íntimas de su mujer, que vive en Paraguay.

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