Bizarro

Los ancianos en Japón buscan ir a prisión para no quedarse solos y pobres

En el país nipón, los abuelos no quieren pasar sus últimos años de vida solos y sin recursos económicos, y casi un 40% de los hurtos son cometidos por personas de más de 60 años

miércoles 27 de diciembre de 2017 - 7:39 pm

Un nuevo grupo de delincuentes está llenando las cárceles de Japón, y sorprenden no por su violencia sino por su edad: tienen alrededor de 60 años. Son arrestados por robar en tiendas y por reincidir hasta seis veces en el mismo delito. Pero al parecer lo hacen a propósito, para acabar en prisión.

Una de las causas de esto es que la pensión básica de vejez que reciben los nipones mayores de 65 años resulta insuficiente: la retribución anual ronda los 780.000 yenes (5.864 €). Y en el caso de tratarse de una pareja, si uno de los dos fallece, el monto asciende hasta poco más de un millón de yenes.

Pero si se tienen en cuenta todos los gastos que un anciano puede tener al año, ese ingreso no alcanza. Según cálculos realizados en este estudio de Custom Product Research, el coste de vida para una sola persona que ha llegado a la edad de jubilación (y que por tanto está recibiendo su pensión de vejez) se estima en 1.003.000 yenes al año. Cifra que sale como resultado de sumar el alquiler, la comida, la salud, y otras utilidades como electricidad, agua, gas, teléfono, etc.

Y aunque muchos ancianos quieren seguir trabajando más allá de la edad de jubilación, un 81% de las empresas en Japón siguen estableciendo el retiro obligatorio a los 60 años.

Además, hablamos de un país con una de las poblaciones más envejecidas del planeta, cuyo censo muestra un aumento de las personas mayores, muchas de las cuales están solas. Casi dos de cada 10 ancianos de más de 65 años viven sin ninguna compañía, según datos del Ministerio de Asuntos Internos. Si todo sigue igual, en el 2060, un 40% de la población japonesa tendrá más de 65 años.

En definitiva, la pensión es insuficiente, la edad de jubilación se antoja aún temprana y hasta un 20% de las personas mayores viven en soledad. Una tesitura que ha empujado a parte de la población anciana a buscar en las cárceles un nuevo refugio.

El país nipón es uno de los lugares más seguros, cuya tasa de homicidios está entre las más bajas del planeta. Pero las estadísticas de criminalidad están volviendo a subir como consecuencia de los hurtos en las tiendas cometidos, precisamente, por los japoneses mayores de 60 años. Según datos de la Policía, casi cuatro de cada diez hurtos cometidos en tiendas son perpetrados por ancianos. El doble que hace de una década.

Esto ocurre en un estado donde el hurto de un sándwich de 200 yenes (1,4 €), puede generar una sentencia de prisión de hasta dos años. De esta forma, los ancianos han encontrado en estos delitos una vía por la que tener un hogar y asistencia social gratis.

Además, hay que tener en cuenta los datos de reincidencia: los ancianos permanecen dos años en prisión, y cuando salen vuelven a delinquir para regresar a su celda. Atendiendo a la ley japonesa, quienes reinciden en delitos como hurto en tiendas pueden cumplir hasta una sentencia de cinco años.

Según datos del Ministerio de Justicia de Japón, en 2013 estaban registrados 869 ancianos encarcelados que habían sido arrestados hasta 6 veces por hurto. Una cifra que ha aumentado un 359% desde 1991, cuando entonces había 189.

Ante esta ola de arrestos de ancianos, las prisiones en Japón se han convertido en verdaderas residencias para mayores. Tanto es así, que actualmente, hay más de 4.000 nipones de más de 60 años en la cárcel. Dato que supone el 15% del total de la población reclusa. Dato que supone, también, que no haya ningún otro grupo que les supere.

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