Salud

Liposucción: todo lo que debés saber sobre esta técnica

Consiste en la eliminación de la grasa sobrante en el cuerpo mediante su aspiración y, como toda intervención, conlleva cuidados y riesgos

lunes 25 de diciembre de 2017 - 7:50 am

La liposucción es una intervención que consiste en retirar los excedentes adiposos de determinadas aéreas del cuerpo.

Existen diferentes métodos a través de los cuales se puede remover esta grasa: la lipoaspiración convencional -que consiste en colocar unas cánulas que rompen y extraen la grasa-, la lipoaspiración con láser -para la cual se pasa una fibra óptica en la región para transformar la grasa en aceite y luego se extrae con cánulas- y, por último, existe la lipoaspiración ultrasónica -donde se utiliza el ultrasonido para licuar la grasa y se extrae con cánulas más finas-.

“Los últimos dos procedimientos son menos agresivos, ya que permiten retirar mayor cantidad de adiposidad con mejor recuperación y retracción de la piel”, opina María Carolina Schneider, especialista en cirugía plástica y reparadora.

¿Para qué sirve y en qué zonas se utiliza?

“Las áreas más frecuentemente tratadas con liposucción en las mujeres son el abdomen, los senos, las caderas, la región del muslo conocida como ‘pantalón de montar’, cara anterior e interna de muslos, las rodillas, los brazos, las nalgas, las mejillas y el cuello. En los hombres, que representan aproximadamente entre el 15% y el 25% de los pacientes de liposucción, las zonas más comúnmente tratadas incluyen la barbilla y el cuello, el abdomen, los flancos y el pecho”, explica la doctora Laura Mijelshon al portal Clarín Entremujeres.

Es importante destacar que se aplica en áreas de adiposidad localizada, es decir, no se utiliza en caso de exceso de peso u obesidad, sino sólo en pacientes que están dentro de su peso o con un excedente y quieren modelar alguna zona del cuerpo. “Es la cirugía estética más frecuente en el mundo”, dice el médico cirujano Néstor Vincent.

¿Cuáles son los riesgos? ¿Qué complicaciones puede traer?

Entre los riesgos principales se encuentran la aparición de hematomas o asimetrías, mientras que las complicaciones más graves son la embolia grasa -que se produce por un micro trauma en los vasos sanguíneos, la grasa migra a través del vaso traumatizado y hace la embolia en algún sector-, explica la doctora Schneider. Detalla, además, que la infección también está presente en cualquier procedimiento quirúrgico, debido a los cuidados en el intra o en el posoperatorio: “Como cualquier herida, puede infectarse”.

En el mismo sentido, Vincent dice: “En toda práctica quirúrgica existe el peligro latente de una contaminación e, inclusive, una infección, pero lo más importante es prevenirla y, en el caso que se suscite, tratarla. Porque tratada tarde se produce una masificación de la infección que puede llegar hasta una sepsis; éste debe haber sido el caso de esta paciente que lamentablemente perdió su pierna”.

Por otra parte, agrega que “el hecho de hacer operaciones combinadas siempre aumenta el riesgo, sobre todo, cuando hay que cambiar de posición. A esta paciente le habían hecho una lipo de abdomen y le habían puesto un injerto de grasa en la parte posterior. Esa manipulación tiene un riego de contaminación y, posiblemente, de infección.

La Sociedad Internacional de Cirugía Plástica no recomienda la multiplicidad de zonas a tratar”. Y dice que, “con los estudios prequirúrgicos, en una paciente sana, hecho en el ambiente adecuado y con un profesional calificado, las estadísticas de una complicación a nivel mundial son mínimas”.

El doctor Leonardo Imbriano, cirujano plástico y miembro de la Sociedad Argentina de Ginecología Estética-Cosmética Biológica y Regenerativa (SARGE) dice que “la liposucción parece una cirugía fácil, pero es una de las más complejas, porque hay que ser prolijo ya que la piel puede quedar irregular. Además, al mover tejido graso, a veces se lastiman los vasos o nervios y los pacientes pueden sangrar”.

¿Qué cuidados hay que tener para evitar problemas?

Los profesionales comparten una serie de recomendaciones a tener en cuenta:

  • Experiencia e idoneidad médica. Acudir a un médico calificado y capacitado. Consultar a profesionales certificados y/o avalados por las sociedades que agrupan a los cirujanos plásticos es una forma de asegurar la idoneidad del profesional. Así, de surgir algún inconveniente, dispondrán de los conocimientos necesarios para brindar una solución adecuada.
  • Lugar apropiado. Es de suma importancia que la institución o centro médico donde se realice este procedimiento cumpla con todas las condiciones de seguridad e higiene y esté debidamente habilitado para realizar esta cirugía.
  • Indicaciones médicas. Antes y luego de la intervención es muy importante seguir las indicaciones del médico, ya sea tomar la medicación recomendada para el manejo del dolor, usar la faja elastocompresiva durante 30 días de posoperatorio y, sobre todo, concurrir a los controles y chequeos.

¿Quiénes no pueden hacerse este tratamiento?

Como se dijo más arriba, no está indicada en pacientes con obesidad. No pueden someterse a esta cirugía mujeres embarazadas o en período de lactancia, enfermos cardíacos, diabéticos o con enfermedades pulmonares obstructivas u infecciones agudas y crónicas.

“No pueden realizarse esta cirugía aquellos pacientes con algún problema de inmunodepresión de cualquier tipo, ya sea adquirida a través de enfermedades o por medio de medicamentos. No es conveniente porque son más proclives a tener infecciones. Tampoco los pacientes que se encuentran en algún estado viral, por ejemplo, una gripe, porque de por sí están inmunodepremimidos”, explica Vincent.

Por eso es tan importante que los exámenes prequirúrgicos -sobre todo, el de sangre- se realicen casi inmediatamente antes de la operación, es decir, que no posean una antigüedad mayor a una semana, porque de esa forma se puede detectar si está incubando un virus.

Tampoco se puede hacer ningún tipo de operación si se tiene dolor de garganta, es decir, bacterias en la zona orofaríngea, o si cursa un estado gripal, con dolor, cefalea, fiebre, porque son síntomas a tener en cuenta. De cualquier manera, serán los resultados de los estudios prequirúrgicos los que determinen si alguien puede (o no) someterse a esta cirugía.

Fuente: Clarín Entremujeres

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