Judiciales

El contador de Cristina pidió que se investiguen las maniobras financieras de los Kirchner

Víctor Manzanares dijo que el Alto Calafate no tenía clientes y que Lázaro Báez pagó cifras millonarias a los Kirchner como alquiler de ese hotel

domingo 24 de diciembre de 2017 - 9:39 am

El denunciado se transformó en denunciador. Víctor Manzanares, alias “Polo”, ex contador de los Kirchner hasta mediados de noviembre pasado, trabajo al que renunció en secreto, amplió su declaración indagatoria en una causa en la que se investiga si la familia ex presidencial usó a sus hoteles, sobre todo al más grande y conocido de ellos, el Alto Calafate, para “blanquear” dinero de presunta corrupción mediante el principal socio comercial de los K, el constructor Lázaro Báez. Manzanares, preso por obstruir el accionar judicial en otro caso vinculado a los mismos personajes pero a otra compañía bajo sospecha, confirmó lo que hasta ahora era denunciado con diferentes pruebas, desde el 2014, por la ex diputada Margarita Stolbizer; su abogada, Silvina Martínez; y por el periodismo autónomo a la militancia por el Frente para la Victoria.

Manzanares admitió que el Alto Calafate, controlado por la sociedad comercial Hotesur S.A, funcionó de modo irregular durante años. Y que sus dueños le “cedieron” el uso comercial del inmueble a Báez, que les pagó un precio muy alto por ese “negocio” aunque fueron los Kirchner lo que lo utilizaron y movieron los papeles y hasta tenían influencia en el hotel como si Lázaro fuera más un “inquilino fantasma” que un “locador” verdadero.

Manzanares admitió que él mismo cometió acciones irregulares en la documentación del hotel. Y, de modo sorprendente, terminó su presentación pidiéndole al juez que para esclarecer el caso se hicieran auditorías a las cuentas bancarias de todos los Kirchner; de la firma Hotesur, que manejaba el Alto Calafate; que se investigara también el rol que tuvo en esta trama el Banco Central durante la era K, “en especial la Superintendencia de Entidades Financieras”; los bancos con los que operaron sus ex jefes presidentes y también las entidades en las que tenían cuentas los hijos de los Kirchner. E incluso sugirió también que se pongan bajo pesquisa a “los responsables de las áreas de prevención del delito del lavado de activos” de la gestión kirchnerista.

Manzanares preso era antes el denunciado. Manzanares, tras una temporada en el infierno de la prisión, declaró ahora, aunque con matices, más como si fuera de golpe de denunciador de los Kirchner. Eso sí, su nuevo aporte a la causa lo hizo en calidad de imputado, lo que le da derecho a a mentir para defenderse.

Según las fuentes judiciales, y de la política de Santa Cruz, algo se rompió entre el lazo comercial y humano de los Kirchner que terminó por provocar la declaración de Manzanares que puede complicar a la ex familia presidencial.

Manzanares sinceró, por ejemplo, que el Alto Calafate no tenía “clientes”, sino que solo generaba plata a través de un alquiler: lo pagó primero Báez a través de una de sus empresas, Valle Mitre.

El ex contador de los Kirchner relató que después de 2013, es decir, tras la difusión y las investigaciones judiciales en la Argentina y en Uruguay, Suiza y los Estados Unidos sobre “La Ruta del Dinero K”, un caso que compromete a Báez en delitos de lavado de dinero, el empresario le cedió el alquiler del Alto Calafate a otro socio K, Osvaldo Sanfelice, que pasó a explotarlo comercialmente través de la firma Idea S.A.

Manzanares dice que ya no tiene documentación sobre ese hotel porque, tras renunciar a ser el contador de los Kirchner, después de trabajar para ellos desde 1990, un “apoderado” de la familia se llevó de su oficina del sur austral los papeles de Hotesur S.A.

En un acta de allanamiento que ordenó el anterior juez del caso, Claudio Bonadio, a al estudio contable de Manzanares, consta que cuando la Policía Metropolitana fue a sus oficinas él mismo les aseguró que no tenía allí ni los libros societarios ni los contables de Hotesur S.A porque había sufrido “robos”.

Sin embargo, los agentes detectaron que en sus computadoras había rastros de aquella documentación.

Manzanares le confesó a las nuevas autoridades que instruyen la causa Hotesur, que fue él quien borró con liquid paper y cambió actas de las asambleas de la empresa para incorporar como participante de las mismas a Máximo Kirchner, como heredero de su padre fallecido. El contador preso reveló que hizo esos trabajos por orden de Cristina Kirchner. Son actos irregulares, a pesar de que Manzanares haya dicho ahora ante la Justicia que no “obedeció” a “ningún error malicioso”.

COMENTARIOS