Política Internacional

El presidente peruano, Pablo Kuczynski, se salvó de la destitución

La oposición lo acusaba de “permanente incapacidad moral” por haber negado inicialmente vínculos con Odebrecht ante el Congreso, y después reconocerlo en una radio local

viernes 22 de diciembre de 2017 - 6:56 am

El Congreso unicameral de Perú no logró juntar los 87 votos necesarios para destituir al presidente de Perú Pedro Pablo Kuczynski, por “incapacidad moral permanente” de la que había sido acusado por el fujimorismo, que domina el Parlamento.

El pedido de destitución logró 78 votos, mientras que 19 votaron en contra y 21 se abstuvieron.

“El daño no me lo harán a mí, se lo harán al Perú”, había dicho el mandatario de centro-derecha al cerrar su defensa ante el plenario del Congreso, apenas comenzada la sesión, cerca del mediodía.

Las dudas sobre el resultado comenzaron cuando ya en el debate, el líder parlamentario del FA, Marco Arana, afirmó que su bloque, compuesto por 10 legisladores, emitiría un “voto de conciencia” contra “el golpe institucionalista, contra la corrupción de (la constructora brasileña) Odebrecht y contra el Estado capturado por los lobbies”.

“Lamentamos que la falta de carácter del presidente Kuczynski para aceptar una sucesión presidencial ahora coloque en bandeja la posibilidad de que Fuerza Popular (FP), que perdió las elecciones, termine presidiendo temporalmente el período de transferencia electoral y eso no es aceptable”, subrayó Arana durante el debate.

La semana pasada, cuando se presentó el pedido para iniciar el trámite, hubo 93 congresistas que votaron a favor, pero después de que el oficialismo advirtiera que ninguno de los vicepresidentes, Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz, estaban dispuestos a suceder a Kuczynski si fuera destituido, la posibilidad de que el fujimorismo retuviera el poder total en el Congreso y además sumara la presidencia transitoria habría hecho dudar a algunos congresistas.

Relaciones con Odebrecht

La propia Odebrecht reveló que pagó más de 782.000 dólares a la consultora Westfield Capital, propiedad de Kuczynski, por asesorías entre 2001 y 2006, época en la que el actual mandatario era ministro del gobierno de Alejandro Toledo. Y otro monto mucho mayor, de cerca de 8 millones de dólares, a otras dos consultoras relacionadas con Kuczynski.

En su alegato de ayer ante el Congreso, Kuczynski, que en los últimos meses negó repetidamente haber tenido relación con Odebrecht, reiteró que esos contratos son legales, pero aseguró que no los conocía porque fueron firmados por el empresario chileno Gerardo Sepúlveda, quien administraba su consultora mientras él era ministro.

“Lamento no haber advertido pero eso no me convierte en corrupto. Confieso no haber sido suficientemente prolijo con mis documentos, pero no he beneficiado a ninguna persona o empresa durante mi mandato como ministro”, señaló el mandatario. Afectado por la denuncia, Kuczynski sostuvo: “Hasta ahora no mentí. Yo no tuve conocimiento del vínculo entre Westfield Capital y Odebrecht hasta ahora. Westfield no es un vehículo de cobros ilegales. Todas sus transacciones son bancarizadas”.

“No soy corrupto y no he mentido, jamás he favorecido a ninguna empresa, siempre he actuado de acuerdo a ley y a la ética profesional. Soy un hombre honesto. Jamás he recibido dinero, soborno o prebenda que haya torcido mi voluntad ”, se defendió.

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