Sindical

CGT: gritos, portazos y hasta amenazas de renuncia

Francisco “Barba” Gutiérrez defendió la marcha por la reforma previsional, cuestionó a UTA y tiró las llaves de su oficina

miércoles 20 de diciembre de 2017 - 8:19 am

El salón central del Consejo de la CGT se puso casi tan caliente como la calle en la previa a la votación de la Ley de Reforma Previsional.

Fueron dos horas de extrema tensión en las que se debía discutir la situación del país en el marco de las normativas que impulsa Cambiemos, además de la medida de fuerza convocada por la central obrera.

Según detalla el portal Letra P, a las 10 de la mañana, tomó la palabra Francisco “Barba” Gutiérrez, el jefe de Interior de la CGT, el hombre que en los papeles juega el rol de normalizador de las seccionales de todo el país.

Y encendió rápido una llama que terminaría en descontrol. “Acá hay algunos que no están a la altura, que den un paso al costado”, se quejó en el inicio y señaló sus diferencias con el comunicado que el triunvirato dio a conocer, repudiando la violencia callejera en la Plaza del Congreso.

Después dobló la apuesta: defendió a los manifestantes, a los que describió como “parte del pueblo trabajador que defendía la democracia, no eran inadaptados”.

Y la remató criticando la falta de organicidad de la Unión Tranviario Automotor (UTA), por haber decidido no plegarse al paro garantizando el funcionamiento de los colectivos.

Lo escuchaban atentamente Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña. La paciencia les duró hasta que terminó de hablar el ex intendente de Quilmes.

Le respondió en tono alto Daer: “Es una barbaridad lo que decís, el primer inorgánico sos vos”, le señaló, sin mencionarle el punto que ya todos conocían. Había banderas dela UOM Quilmes en pleno escenario de confrontación de los manifestantes con la Policía de la Ciudad. Algunos aventureros le espetaron además los acuerdos flexibilizadores que había firmado su sindicato, la UOM, como el caso de los dos años sin aumentos de salarios en Tierra del Fuego.

Se ve que Gutiérrez había ido con poca paciencia. Tan poca que cuando terminó de hablar Daer amenazó con irse y volvió. Tiró las llaves de su oficina en la CGT arriba de la mesa y les dijo que hagan lo que quieran. Por estas horas, son muchos los que se preguntan si es una renuncia formal a la central obrera. Ni el líder canillita Omar Plaini pudo contenerlo, lo fue a buscar pero no logró traerlo de vuelta al debate.

El triunvirato cree que este es momento de “amalgamar” las relaciones, porque considera que “el momento que vive el país es delicado”.

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