Salud

Consejos para cuidar tu piel en el avión

Los cambios de presión atmosférica, la temperatura y un nivel de humedad ambiental son algunos de los factores que estropean nuestro cutis durante el vuelo

martes 19 de diciembre de 2017 - 7:13 am

¿Sabías que el avión es el medio de transporte más agresivo para piel? De hecho, diversos estudios científicos demostraron que pasar entre seis y ocho horas allí supone para la piel una proeza similar a la de atravesar el desierto.

Los cambios de presión atmosférica, la temperatura y un nivel de humedad ambiental del 8% -un valor inferior al 20% ya supone un fuerte impacto para el cuerpo- son los obstáculos que impiden aterrizar con buena cara.

La falta de humedad resiente ojos, garganta y piel. Por eso sentimos el rostro tirante, notamos que las arrugas están más marcadas y que los labios se ponen secos. Pero eso no es todo. “La alta concentración de anhídrido carbónico (5% más que el normal) baja el aporte de oxígeno a la piel. A esto se suman los cambios del biorritmo por las modificaciones de latitudes y la mala calidad de sueño”, explicó la Dra. Cristina Sciales, médica cirujana con especialidad en Medicina Aeronáutica y Aeroespacial y ex auxiliar de abordo.

“Todos estos factores influyen en el proceso de regeneración nocturna, en la microcirculación cutánea (con lo que pueden empeorar los casos de rosácea) y así se marcan más las ojeras y la piel pierde su luminosidad. La cara cansada al desembarcar de un vuelo es proporcional a las horas del viaje”, agregó.

Las pieles que se ven más afectadas son sin duda alguna las secas (que tienen de por sí falta de lípidos y de agua, o de ambas). “Son más sensibles porque sufren mucho más los cambios climáticos, como el contraste de frío/calor y, en este caso, se encuentran más deshidratadas. Por eso, al exponerse a este tipo de ambiente particular del avión, sufren mucho más y pueden sentirse tirantes e incluso con picazón. También las pieles con rosácea suelen enrojecerse y presentar picor o comezón. Finalmente, las pieles mixtas y oleosas generan más brillo y poros dilatados en la zona T”, asegura Verónica Murcia, store manager.

¿Algunos datos anecdóticos? Diferentes estudios advirtieron que ninguna zona de la piel del cuerpo sale ilesa de la deshidratación. En sólo tres horas la piel se vuelve áspera. ¿Lo curioso? solo la frente resiste y sale bien parada -pierde 15% de agua en cuatro horas de vuelo- mientras que la piel de los antebrazos resulta la más perjudicada. ¿Qué hacer? En principio armar un plan de cuidados previos al viaje.

Antes del vuelo

  • Aumentá el consumo de agua, verduras y frutas. La vitamina C es una gran aliada para el estrés oxidativo.
  • Dormí bien, un mínimo 8 horas.
  • La noche previa u horas antes del vuelo podés hacerte una mascarilla de hidratación profunda.
  • Humectá la piel del rostro, cuello y manos con una crema o loción con ácido hialurónico
  • Elegí un maquillaje mineralizado y suave y, si es posible, líquido que aporte humedad y protección
  • Optá por un humectante labial con manteca de karité y/o ácido hialurónico.

Durante el vuelo

  • Tomá agua preferentemente y evitá las infusiones o jugos que tienen muchos conservantes. También decile no al café y a las grasas, dulces y sal, que no sólo deshidratan sino que generan edema en las piernas.
  • Dormí y descansá respetando los horarios de vuelo. Si es posible tomá melatonina que actúa como un buen antioxidante y te resguarda del envejecimiento precoz
  • Desmaquillate con toallitas faciales y humectá con una loción ligera. El agua termal es ideal para aliviar, hidratar y dar confort a la piel durante el vuelo.
  • Cuando prenden las luces, antes del desayuno y de que se congestionen los baños, limpiá nuevamente el rostro, humectalo y maquillate con una base suave.

Después del vuelo

  • Mantenete hidrata con abundante con agua, limpiá el rostro con una buena leche de limpieza y duchate.
  • En caso de fatiga, dormí una siesta de media hora respetando los horarios diurnos y nocturnos de nuestro destino y en 48 horas el cuerpo se habituará.

Fuente: Ohlalá

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