Política

Gasto político: el Senado controlará el presentismo

En los accesos colocaron lectores de huellas digitales. Se busca que sus 3.093 empleados trabajen ocho horas diarias

lunes 18 de diciembre de 2017 - 6:23 am

A partir del próximo 1º de febrero, los 3.093 empleados de planta permanente del Senado de la Nación deberán registrar con sus huellas digitales su ingreso y salida de sus puestos de trabajo.

En los ingresos de los 7 edificios del Senado ya se instalaron sensores de huellas digitales y los empleados de planta permanente registraron en las últimas semanas sus datos biométricos, dijeron al diario Clarín las fuentes consultadas.

Aunque el sistema se pondrá en marcha el 1º de febrero, recién dos meses después, es decir el 1º de abril, arrancará de manera efectiva el control de presentismo.

En esos dos primeros meses los empleados tendrán un “changüí” para poder acostumbrarse al nuevo sistema y registrar, los que aún no lo hayan hecho, sus huellas dactilares.

A partir del 1º de abril se empezará a controlar la asistencia y que todo el personal cumpla 8 horas corridas, cinco días a la semana. “Según la normativa, al que no justifique su inasistencia se lo podrá dar de baja”, advierten en el Senado.

Hasta ahora, cada director de área debe informar en una planilla electrónica la asistencia de los empleados a su cargo. Es el único registro de si el personal fue, o no, a trabajar.

Dato extra. Está en proceso de licitación la contratación del “servicio de reconocimiento médico domiciliario”, es decir el de los médicos que deberán ir a los hogares del personal del Senado a constatar que estén sufriendo alguna enfermedad y que además estén en su domicilio.

Habrá exceptuados en el nuevo régimen de presentismo. Y son muchos. Para empezar las 5 máximas autoridades del Senado y los 72 senadores.

Pero tampoco quedarán alcanzados por los controles biométricos los cerca de 1.500 empleados de planta transitoria, dijeron las fuentes consultadas.

Cerca de la mitad de esos empleados, se calcula que unos 800, trabajan bajo las órdenes directas de los senadores y pueden cumplir sus tareas dentro o afuera del Senado, por eso la excepción.

Muchos, incluso, están a sueldo del Senado pero trabajan en el interior, en los distritos de cada senador.

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