Causa AMIA

Por qué Cristina debería estarles agradecida al Gobierno y al juez

Si se sigue la doctrina Pichetto, la ex presidenta podría seguir en el Senado hasta que la Corte la condenara definitivamente, algo que podría tardar muchos años

viernes 8 de diciembre de 2017 - 11:04 am

Es comprensible el silencio del presidente Mauricio Macri tras la orden de prisión preventiva para Cristina Kirchner y el pedido de desafuero al Senado por parte del juez Claudio Bonadio.

La respuesta de la Casa Rosada ante los incesantes requerimientos periodísticos puede sintetizarse en un mensaje que apunta a poner las instituciones por encima de cualquier especulación política: “Es un tema que debe resolver el Senado y no el Poder Ejecutivo”.

Pero lo cierto es que el Senado ya tiene resuelta la cuestión: prevalecerá la doctrina que ha enunciado el justicialista Miguel Pichetto, según la cual sólo los senadores con condena firme deben sufrir el desafuero.

Es una regla de la que recientemente se apartó la Cámara de Diputados, al soltarle la mano a Julio De Vido, por impulso de la coalición oficialista Cambiemos. Pero, frente a la decisión que deberá tomar la Cámara alta sobre la ex presidenta de la Nación, el Gobierno estaría más tranquilo si la doctrina Pichetto siguiese en pie.

Según detalla el diario La Nación, altos funcionarios de la Casa Rosada consideran desde hace tiempo que “meterla presa a Cristina sin un proceso impecable sólo ayudaría a victimizarla y a alimentar una máquina vengativa”.

Hay también consideraciones electoralistas detrás de la tranquilidad que le daría al gobierno de Macri el hecho de que la ex mandataria no quede detenida. Con Cristina activa políticamente, Cambiemos impulsó la polarización electoral y sumó votos respecto de la primera vuelta de 2015.

Y, en adelante, la presencia de Cristina ayudaría a obstaculizar el proceso de renovación del peronismo de cara a los comicios presidenciales de 2019.

Hasta hay quienes, para entonces, sueñan en el oficialismo con una competencia por la primera magistratura entre Macri y una Cristina multiprocesada, pero sin condena firme.

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