Política

Pichetto, cada vez más cerca de romper con el kirchnerismo

Cada vez se hacen más habituales los gestos de desaprobación del jefe de la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara Alta

viernes 14 de marzo de 2014 - 6:12 am

La tolerancia del senador Miguel Pichetto respecto a su propio espacio político estaría alcanzando un límite. Cada vez son más frecuentes los gestos de desaprobación del jefe de la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara Alta.

Un buen ejemplo de esto fue durante el plenario de comisiones que trata el acuerdo entre el Gobierno y Repsol por la expropiación de YPF: Pichetto censuró los aplausos que desataron las lágrimas de Carlos Zannini al recordar la supuesta defensa de Néstor Kirchner a YPF cuando fue gobernador de Santa Cruz.

“Acá no se puede aplaudir”, amonestó en un tono severo el legislador nacional a los simpatizantes oficialistas que asistían a la reunión en el Senado y que aplaudieron al secretario Legal y Técnico del Gobierno tras culminar su exposición.

Otro hecho fue el miércoles pasado, cuando Pichetto hizo reproches al jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, mientras éste daba su informe ante los senadores., Tras el cruce de ‘Coqui’ con la senadora radical Laura Montero (la llamó “perfecta representante del neoliberalismo que ha destruido la Argentina”), Pichetto pidió que “no hagamos aseveraciones de tipo personal”, y por si no quedó claro, remarcó que ese pedido “es para todos”.

Más tarde, en la misma sesión, el senador le pidió a Capitanich (siempre a través del presidente del cuerpo legislativo, Amado Boudou) “que las respuestas sean sobre las preguntas, porque sino no terminamos más”. Aunque para matizar, le reconoció al chaqueño su “capacidad y versatilidad”.

Más tarde, cuando la sesión llevaba más de 9 horas, Pichetto le hizo un guiño a la oposición. Compartió el planteó de Fernando ‘Pino’ Solanas (UNEN) sobre que “la Argentina tiene que recuperar la logística portuaria” y la preocupación de su coterránea Magdalena Odarda (Coalición Cívica-ARI) por una pista que -dijo Pichetto-“la hizo un privado y que fue autorizada por un funcionario de nuestro gobierno”.

Hasta hubo un comentario que en contexto puede ser polémico. “Cualquiera se saca una foto con el Papa”, dijo a días de la entrevista de Cristina Fernández con Francisco en el Vaticano.

A fines del año pasado Pichetto fustigó la campaña bonaerense, tras la derrota en el principal distrito electoral, y criticó “la hipocresía de ser siempre políticamente correcto” al aludir al discurso de la Casa Rosada sobre la problemática de la inseguridad.

Justamente, la repentina valentía de Pichetto para hacer pública su disidencia surge del último proceso electoral: el senador se alzó con una contundente victoria en Río Negro, una de las pocas que pudo mostrar el cristinismo, y a partir de esto consideró que está en un lugar de privilegio para discutir la permanencia del peronismo en el poder.[pullquote position=”right”]Pichetto, cada vez más cerca de romper con el kirchnerismo [/pullquote]

Lo dijo sin matices: “El resultado nos otorga el derecho a estar en la mesa de discusión de la política cuando se discuta el futuro ”. Al mismo tiempo comenzaban a hacerse visibles los deseos del sector que le responde con pintadas en Río Negro que lo ponían dentro de una fórmula presidencial conDaniel Scioli, el más resistido por el cristinismo duro.

Seguramente esto le valió que la Presidente no lo haya querido como presidente provisional del Senado, cargo añorado por el senador (luego de que el cristinismo frustrara una y otra vez su candidatura a gobernador), y eligió al radical K Gerardo Zamora.

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