Referéndum en Cataluña

Cataluña: Rajoy apuesta a forzar unas elecciones urgentes

Carles Puigdemont quedó acorralado entre el ultimátum de Madrid y los separatistas de izquierda

viernes 13 de octubre de 2017 - 6:41 am

Por las buenas o por las malas, el presidente Mariano Rajoy intenta que Cataluña vote cuanto antes un nuevo gobierno que reemplace al que encabeza el independentista Carles Puigdemont.

Rajoy negoció con el líder socialista, Pedro Sánchez, que si se viera forzado a aplicar el artículo 155 de la Constitución para intervenir la autonomía catalana, ejecutará una “operación quirúrgica”, cuyo fin principal será disolver el actual Parlamento de mayoría separatista y convocar de inmediato unos comicios autonómicos.

Ése sería el peor escenario: la imposición. Tanto Rajoy como Sánchez esperan que el propio Puigdemont se resigne a adelantar las elecciones, ahogado por la situación de inestabilidad política y económica a la que se enfrenta a partir del ambiguo acto de declaración de la independencia que protagonizó el martes en el Parlamento regional.

Según indica el diario La Nación, el gobierno le envió anteayer un requerimiento formal a Puigdemont para que aclare por escrito si proclamó o no la fundación de la república catalana.

Le dio plazo hasta el lunes. Sólo avanzará con el 155 en caso de que el presidente catalán diga que sí y además se niegue a retractarse antes del jueves.

“Lo ideal es que el señor Puigdemont asuma que no declaró la independencia y vea que el único camino es una convocatoria electoral”, dijo ayer Sánchez.

En nombre del gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, también buscó persuadir al presidente regional: “Si responde que no, se vuelve a la legalidad”.

Puigdemont está atrapado. Decir que en realidad no declaró la independencia equivaldría a aceptar que su discurso del martes, que mantuvo en vilo a Europa, fue un show político sin contenido.

Y alejaría de su lado a los anticapitalistas de la CUP, 10 diputados decisivos para completar la mayoría legislativa del separatismo. Ellos le dieron un mes de plazo para concretar la ruptura con España.

Si, en cambio, Puigdemont respondiera que se considera el presidente de un Estado independiente, estaría firmando la confesión de un delito grave: rebelión. En la redacción de su réplica a Rajoy trabajan constitucionalistas y penalistas.

El tiempo muerto les sirve a los independentistas para pensar. Tienen que gestionar la frustración que causó entre sus simpatizantes el paso atrás de Puigdemont, que giró de la promesa de fundar la república catalana a una declaración de independencia en suspenso que nadie alcanzó a entender.

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