Policiales

Dramático: “Vas a pagar por cada gota de sangre de tus hijos”

Nadia Gisel Fucilieri (29) es enfermera y asesinó a sus dos hijos de 3 y 4 años con un bisturí. Le dejó una carta a su ex marido

viernes 6 de octubre de 2017 - 6:02 am

La prima de Nadia Fucilieri acudió el miércoles, como todas las mañanas de cada semana, a la casa ubicada en la calle Santa Fe al 1800 para pasar a buscar a su sobrino Marcelino Martínez (4 años) y llevarlo al jardín de infantes.

Tocó el timbre unas cuantas veces, nadie atendió. Era extraño. Así, se asomó a una de las ventanas que daba al cuarto de Nadia y, entre las hendijas, vio que había una gran mancha de sangre en la cama.

Empezó a pegarle patadas a la puerta pero no podía abrirla. De repente, se sintió el ruido del pestillo y la puerta fue abierta por su prima, que tenía un par de cortes leves en las muñecas.

“Andá a la habitación a ver a los chicos”, fue la frase de Fucilieri. Cuando la chica llegó al cuarto principal, yacían sus dos sobrinos, Marcelino y su hermanita Pía del Rosario (2 años), sin vida y con cortes en sus cuellos.

Pasaron más de 24 horas del asesinato que conmueve a todo el país. Según indica el portal Infobae, la historia esconde una disputa matrimonial de meses y un desequilibrio emocional que no pudo ser visto debido a la burocracia y a la falta de personal entre los profesionales especializados.

Nadia Fucilieri mató a sus dos pequeños por el mero hecho de arruinarle la vida a su ex marido, Aldo Martínez, quien no los veía desde enero y luchaba día a día por poder recuperar el contacto con los chicos.

“Hijo de puta, ahora vas a sentir culpa… Vas a pagar por cada gota de sangre de tus hijos”, fue una de las frases que Fucilieri dejó escritas en una carta dedicada a Martínez antes de iniciar el ataque.

De acuerdo con las primeras investigaciones, Marcelino murió en el acto. Fue atacado mientras dormía y solo presentaba dos heridas muy profundas en un cuello. Pía del Rosario tuvo heridas en los brazos y en las piernas. Al parecer, hizo un último esfuerzo por defenderse.

“Aldo está absolutamente devastado. No encuentra motivos como para seguir. Estuvo luchando nueve meses para poder recuperar el contacto con sus hijos y el contacto que tuvo ahora fue para meterlos en un cajón. No hay manera de describir cómo se siente”, dijo Silvia Furque, la abogada de Martínez.

La historia del conflicto se inició a finales del 2016, cuando la pareja todavía convivía. Fucilieri denunció a Martínez por violencia de género, después de que él le arrojara un vaso de gaseosa en medio de una discusión.

De manera lógica, la Justicia tucumana estableció una perimetral al hombre para con la joven, pero no así con los chicos.

Así y todo, Fucilieri le impidió a Martínez cualquier contacto con los hijos por miedo a que él terminara fugándose con ellos.

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