Caso Ciccone

Caso Ciccone: el Gobierno no favoreció el arrepentimiento de Vandenbroele

El círculo íntimo niega, sin embargo, que él haya actuado como "testaferro" del ex vicepresidente Boudou para quedarse con la ex Ciccone Calcográfica

domingo 1 de octubre de 2017 - 7:52 am

Alejandro Vandenbroele, el presunto testaferro del ex vicepresidente Amado Boudou en varias operaciones clandestinas, contactó al Gobierno para acogerse al régimen del arrepentido y al sistema de protección de testigos.

Y las dos veces se frustró todo. Por acciones y errores de funcionarios que filtraron esos contactos a la prensa o, peor, alertaron a sus enemigos, según se reconstruyó durante las últimas semanas a base de los relatos coincidentes de media docena de fuentes dentro y fuera del Ejecutivo.

“Ahora ya es tarde. Es tarde desde lo jurídico porque ya está por comenzar el juicio oral [por el caso Ciccone] y se agotó la oportunidad que ofrece la ley, que es durante la etapa de instrucción. Pero también es tarde porque el Gobierno se encargó de boicotearlo. Lo que no sabemos es si a propósito o por negligentes”, lanzó, cargado de frustración y bronca un allegado a Vandenbroele que participó de las negociaciones.

El círculo íntimo de Vandenbroele niega, sin embargo, que él haya actuado como “testaferro” del ex vicepresidente Boudou para quedarse con la ex Ciccone Calcográfica.

Como máximo, admiten, actuó como “gestor de negocios”, pero también de otros que siguen en las sombras. Y que lo siguen de cerca, o incluso amenazan, para que mantenga su boca cerrada.

“Alejandro no buscaba beneficios económicos por contar lo que sabe. Sólo quería protección para él y para los suyos”, detalló un informante que teme que ahora el acusado termine como “carnero” para ocultar a los “verdaderos dueños de la plata”.

Según detalla el diario La Nación, el primer contacto ocurrió hace dos meses. Quedó en manos de un amigo de Vandenbroele que tenía llegada a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.

Por eso las negociaciones quedaron en sus manos, en vez de su par de Justicia, Germán Garavano , responsable último del programa de protección a testigos.

La abogada de Vandenbroele, Liliana Cobas, se reunió a solas con Bullrich, quien le ofreció toda la ayuda del Gobierno, pero también le aclaró que el camino correcto era a través del juez federal Ariel Lijo y el fiscal Jorge Di Lello, que instruyen el caso Ciccone, mientras ella alertaba a Justicia para que lo protegieran.

¿Cuán cerca estuvo el acuerdo? “Cerca” o “muy cerca”, según la fuente que se consulte. ¿Qué significa eso? Que Vandenbroele estuvo “a una hora”, por reloj, de cruzar la línea y sentarse cara a cara con Bullrich u otro funcionario.

Junto a Vandenbroele, sin embargo, afirman que el primer intento se cayó porque desde el Gobierno los derivaron con la persona menos indicada en Comodoro Py. “Lo mandaron a hablar con el enemigo”, esgrimió un miembro de su círculo.

¿Por qué creen eso? Porque el potencial arrepentido ni siquiera había dado su primer paso para avanzar por esa senda cuando comenzó a recibir amenazas y aprietes. “El teléfono de Alejandro estaba al rojo vivo”, rememoraron a su lado.

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