Justicia

“Pata” Medina: entretelones de situaciones y comentarios que lo llevaron a la cárcel

Las conversaciones entre el jefe nacional de la UOCRA y el Gobierno complicaron a Juan Pablo Medina, jefe del gremio de la construcción de La Plata

sábado 30 de septiembre de 2017 - 8:24 am

Juan Pablo “Pata” Medina se entregó a la policía el miércoles 27 en Punta Lara, partido de Ensenada, pero su suerte había comenzado a escribirse justo seis meses antes en Ámsterdam, Holanda. En marzo, Mauricio Macri había decidido subir a Gerardo Martínez, jefe del gremio de la construcción a nivel nacional, al avión que lo llevaría a reunirse con el rey Guillermo y su esposa Máxima. Fue el único sindicalista premiado con esa invitación. Los pocos miembros de aquella delegación son testigos del circuito de simpatía que se estableció entre el Presidente y el enemigo interno de Medina en la UOCRA.

Después de ese viaje, el nombre de Medina se convirtió en parte del menú fijo de las conversaciones privadas del Presidente. En algunas de esas charlas, incluso, Macri repitió una acusación salida de boca de Martínez: el jefe de la UOCRA nacional lo había alertado sobre la relación del titular de la seccional La Plata con la venta de drogas en las obras de la capital bonaerense.

Conocedores de que los vientos judiciales suelen acompañar las virazones de la política, en la Casa Rosada confían en que las causas que brotaron alrededor de Medina -que trabajó durante años para armar una organización capaz de completar el álbum del Código Penal- terminen reunidas en el fuero federal. Lo mismo creen en el equipo de María Eugenia Vidal. “Acá en La Plata no se puede confiar en nadie, lo mejor sería que quede en manos de un juez que no haya tenido contacto con El Pata”, explicó ante Clarín un ministro del gabinete bonaerense que sabe bien que la letra dura de las leyes puede convertirse en literatura en manos de algunos magistrados.

Esta semana, Medina ingresó a un ámbito desconocido pero poblado de caras familiares: el Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza, donde duermen reos célebres como José López, Lázaro Báez, Víctor Manzanares, Ricardo Jaime, Manuel Vázquez y Daniel Pérez Gadín, entre otros miembros plenos de la estructura de negocios y política que nutrió al kirchnerismo.

“Pata” tuvo alguna demora para integrarse a ese elenco: los médicos de la cárcel le hicieron exámenes más profundos que los habituales porque le detectaron hipertensión, obesidad, gastritis y otros males, como un ACV que padeció en 2014. El preso advirtió también que debe ingerir cinco medicamentos todos los días para sobrellevar esos achaques.

Cuando dejó el hospital de la cárcel, Medina entró al pabellón C15 de la Unidad 28, donde compartirá paseos por el patio, programas de TV en el salón de usos múltiples y conversaciones en las duchas con el ex secretario de Obras Públicas José López y con Ricardo Jaime, ex secretario de Transporte de Néstor y Cristina Kirchner y hombre de extrema confianza de la ex pareja presidencial.

Cristian, el hijo de Medina, duerme cerca, en el pabellón D1, acompañado por Lázaro Báez -socio de los Kirchner y preso como parte de la investigación de La Ruta del Dinero K- y Daniel Pérez Gadín, contador de Báez. En ese mismo pabellón, separado por dos rejas del primer sector, vive Alejandro “Gato Seco” Álvarez, narcotraficante colombiano.

Todos ellos están integrados a un programa especial que implementó el Servicio Penitenciario Federal (SPF) en los últimos meses para lidiar con la creciente población de presos por causas de corrupción. Además de los corruptos, en el Programa de Reducción de Índices de Corruptibilidad (conocido en la cárcel por la sigla IRIC) se incluyó a los integrantes más poderosos de las organizaciones del narcotráfico y de bandas de secuestradores.

El IRIC funciona en dos pabellones con capacidad para 15 presos cada uno en el Complejo de Ezeiza y fue ampliado a otros dos pabellones en Marcos Paz, adonde enviarán a Manzanares, el contador de Cristina Kirchner, por estos días internado en el hospital penitenciario. Allí lo esperan, entre otros presos de perfil más bajo, el narcotraficante peruano Marco “Marcos” Estrada González, dedicado a la distribución de paco, cocaína y marihuana en la villa 1-11-14; Eduardo Juliá condenado por tráfico de drogas a España, y el ex intendente de Itatí, Natividad “Roger” Terán, otro ejemplo de la vinculación entre narcotráfico y política.

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