Opinión

¿Por qué el sistema de residuos en la Argentina no funciona tan bien como en otros países?

¿Por qué el sistema de residuos en la Argentina no funciona tan bien como en otros países, en especial Estados Unidos?: esta es la pregunta que intenta responder Milton Gerthil

lunes 25 de septiembre de 2017 - 2:11 pm

Por Milton Gerthil – Especial para Nexofin desde EE.UU.

Cuando un argentino viene a vivir un tiempo a EE.UU., como se sabe, extraña muchas cosas de nuestro querido país, pero también admira otras tantas de aquí.

Una de las cosas que más nos impacta cuando llegamos a EE.UU. es que “todo funciona”, tanto los servicios públicos como los privados. Lo primero que se piensa es: ¿porqué no es así en nuestro país? Las causas son múltiples y varían según el tema del que se trate. En algunos casos es una cuestión de “plata”; por ejemplo, la abismal diferencia entre las carreteras de ambos países, se explica por el dinero que se destina a obras de infraestructura en uno y otro país. Otras tienen que ver con intereses y manejos cuasi-mafiosos; por ejemplo, el caso Uber en Buenos Aires.

Pero quizás los que más nos lastiman (exceptuando los casos de corrupción) son aquellos temas en que Argentina gasta más dinero que EE.UU. y el resultado es mucho peor. Es el caso de la recolección de residuos.

En nuestro país la basura se recoge todos los días y, sin embargo, nuestras ciudades distan de estar limpias. Es usual ver basura desparramada, las veredas sucias, contenedores que forman parte del paisaje permanente de la ciudad y son muy pocos los desperdicios que se reciclan. Si por algún conflicto no se recolectan residuos por dos días, “nos tapa la basura”.

basura

En cambio, en EE.UU. la basura se retira una vez por semana, esto significa que se gasta una séptima parte de lo que se gasta en Argentina en recolección de residuos. Y las ciudades están impecablemente limpias.

Los ciudadanos tienen, generalmente en su garaje, dos pequeños contenedores con ruedas donde acumulan la basura en bolsas durante una semana. En el contenedor negro se guardan las bolsas y los desperdicios normales, y en el azul los vidrios y plásticos. En una caja adicional se acumulan papeles y cartones. El día designado, por la noche, la gente saca sus dos contenedores y la caja con cartones y papeles. Por la mañana, ya vacíos, los vuelve a entrar. Solo una noche por semana se ve los contenedores en la calle, lo que hace que la ciudad esté totalmente limpia.

Además, los desperdicios ya están clasificados en las tres categorías mencionadas, lo que facilita el reciclado. Esto es igual en casas y edificios.

El proceso en los hogares no podría ser más simple. Debajo de la mesada, en lugar de haber un solo cesto para los desperdicios como es usual en nuestro país, hay dos. En uno se tiran los residuos orgánicos y la basura en general, y en el otro plásticos y vidrios. Cuando se llenan las bolsas, en lugar de sacarlas, se las guarda en los contenedores que tiene cada casa, a la espera del día que corresponde sacarlos.

Este sistema se podría (y debería) aplicar en Argentina, lo que generaría al menos tres beneficios: ahorro de dinero, ciudades más limpias y menor impacto ambiental; esto ocurriría a raíz del mayor reciclado y la menor cantidad de camiones circulando. Solo se requiere voluntad de las autoridades y colaboración de los ciudadanos. No hacerlo sería un desperdicio.

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