Inflación

“Tarjetas suspendidas”: El cartel que cada vez cuelgan más comercios por la suba de tasas

Los comercios decidieron refugiarse así del aumento que aplicaron los bancos a las tasas de descuento de cupones, que hace un año estaban en el 18%, en diciembre treparon a entre el 25 y el 30%, y ahora ascendieron al 40%

miércoles 12 de marzo de 2014 - 6:47 am

Son cada vez más los comercios que deciden colgar el cartel de “Tarjetas suspendidas”, a raíz del aumento de los bancos de las tasas de pago expreso -que es como le denominan en la jerga al adelanto por el pago de cupones, para acreditar el importe en 48 horas- que se incrementaron en más de un 20% en menos de un año.[pullquote position=”right”] “Tarjetas suspendidas”: El cartel que cada vez cuelgan más comercios por la suba de tasas [/pullquote]

De esta manera, a causa de la inflación, los bancos decidieron aumentar los costos del financiamiento y los comercios comenzaron a dar de baja este servicio.

Hace un año, la tasa estaba en un 18%, que trepó a entre el 25 y el 30% en diciembre pasado, y ahora la TNA subió al 40% anual, siempre más IVA. Sin embargo, especialistas aseguran que esta decisión, al mismo tiempo, perjudica las ventas.

“Con la pérdida de rentabilidad que se está sufriendo, hay que afinar mucho los números para que la ecuación cierre, y los costos de operar con plástico para una pyme son muy grandes, por lo que habría que cambiar el esquema de los propios operadores. Las empresas, en el arte de sobrevivir, se pierden de una gran herramienta de ventas, mientras el consumidor también pierde su poder de consumo””, advierte Roberto Brunello, presidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina, en diálogo con El Cronista.

Por otra parte, Vicente Lourenzo, secretario de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, asegura que el primer rubro que aplica para el pago al contado es el gastronómico, “pero en otros, como en las grandes cadenas de indumentaria o de artículos deportivos, mantienen la tarjeta, porque es muy difícil que alguien esté dispuesto a gastarse $ 1.200 en efectivo. “Hoy hay tanta malaria que no se pueden dar el lujo de rechazar una venta, que los puede salvar para cubrir los cheques. En tanto, quienes aceptan pagos a 12 meses, tienen que cobrar un recargo de un 50%, que es lo que el banco les descuenta””, explica Lourenzo.

 

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