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China y Rusia: la advertencia expansionista que llega a la Antártida

Las riquezas de esa zona del globo y del Ártico son el próximo objetivo de las potencias. Preocupación occidental por las ambiciones de estas potencias

lunes 18 de septiembre de 2017 - 6:05 am

Cuando dos semanas atrás el rompehielos chino Xue Long comenzó su travesía del Paso del Noroeste, a lo largo del Océano Artico al norte de Canadá, las alarmas se encendieron en esta capital.

Es la primera vez que una nave china se aventura por esa ruta y su presencia confirmó las inquietudes que despiertan las ambiciones estratégicas de Beijing y los planes del régimen comunista de expandir su influencia hasta esos confines.

La carrera está lanzada: con el avance del calentamiento global los hielos se van resquebrajando en las regiones polares, y las nuevas rutas que se abren a la navegación estimulan una competencia creciente por recursos que hasta ahora eran inaccesibles.

“China busca activamente y ya ha hecho inversiones en las nuevas oportunidades en el Artico, con especial interés en la extracción de recursos naturales y minerales y en las rutas marítimas” que ahora se abren, evaluó Heather Conley, experta del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS, en inglés), un importante think tank de Washington.

Según indica el portal Infobae, el botín es atractivo. Las estimaciones indican que el suelo marino al norte del paralelo 66 podría albergar hasta el 20 por ciento de las riquezas minerales y energéticas del planeta.

También grandes reservas de litio y cobalto. Y allí los tratados internacionales de protección ambiental no siempre se cumplen.

Si se gira el globo terraqueo, lo mismo ocurre en la Antártida, donde las temperaturas más elevadas también hacen retroceder los hielos y se abren nuevas posibilidades de exploración y explotación. El Xue Long, de hecho, hace misiones científicas anuales a las aguas australes. Y aunque el tema rara vez asoma a los grandes titulares, ningún movimiento en la zona pasa desapercibido en esta capital. Beijing considera que la soberanía en el continente es “indefinida” y apura una presencia más activa, lo que tiene a Australia en vilo.

Según un informe del Instituto de Políticas Estratégicas publicado este mes, “China condujo actividades militares no declaradas en la Antártida, está preparando el terreno para un reclamo territorial y avanza en la explotación de minerales”.

El interés, según el reporte, está puesto en la extracción de los recursos, pesca, agua potable, rutas y turismo. En mayo China y Rusia firmaron acuerdos de cooperación logística en el continente blanco, para sus actividades de investigación científica.

Para China, la ruta marítima del Ártico ofrece una sensible reducción de costos en materia de fletes. Justamente uno de los ejes de la “Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda”, el plan más ambicioso de infraestructura e integración comercial y económica jamás concebido. Es la plataforma que ideó el régimen comunista para proyectar su liderazgo global en las próximas décadas.

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