Judiciales

Así operaba la red de trata que llevaba travestis de Buenos Aires a París

Se sospecha que operó durante al menos nueve años con violentas extorsiones y amenazas: Roma y Barcelona eran otros puntos

sábado 16 de septiembre de 2017 - 7:54 am

Mujer trans, E. es una figura ampliamente reconocida, una de las mayores referentes en la lucha por los derechos de las travestis en la Argentina.

El 23 de noviembre pasado, E. se armó de coraje y se sentó frente a una funcionaria de la PROTEX. La PROTEX, encabezada por el fiscal Marcelo Colombo, es el ala de la Procuración dedicada a investigar la trata de personas y la esclavitud sexual en el país.

La elección que E. había hecho al sentarse ante esa funcionaria judicial no era sencilla. Se trataba de un punto crítico, de una paradoja hiriente en el corazón más vulnerable de su comunidad.

“En mi calidad de activista por los derechos de las transgénero y transexuales es mi deseo que se investigue y se desmantele la organización criminal que vengo a denunciar, para que esta mafia no siga explotando a otras chicas trans”, aseguró al comienzo de su declaración.

Se trataba de solidaridad, en el fondo: E. reconoció haber sido víctima de la explotación y de “numerosos abusos” durante años, “he vivido muchas injusticias y persecuciones”, aseguró.

No era cualquier organización criminal la que E. estaba dispuesta a denunciar, no era un simple negocio de transas y proxenetas dedicados a someter mujeres y traficarlas, sino algo mucho más ambicioso.

Así, E. comenzó a hablar y señaló “a la organización criminal que maneja todo lo relacionado con la trata de personas transgénero femeninas tanto en la Argentina como en Francia, España e Italia”.

Según indica el portal Infobae, la organización que E. describió comenzaba en el noroeste argentino, en barrios periféricos pobres de las capitales de Salta, Jujuy y Tucumán.

“Las chicas trans son reclutadas con la finalidad de explotarlas sexualmente. El reclutamiento siempre se da de la misma manera; se motiva y se ilusiona a las chicas diciéndoles que en Buenos Aires iban a ganar mucha plata y que después incluso van a poder ir a Europa. Luego de reclutadas, esas chicas son llevadas a Buenos Aires. Si no están operadas, las operan”.

E. no solo hablaba de rinoplastías e implantes mamarios, sino de cosas más riesgosas e ilegales, principalmente, de inyecciones de silicona líquida, el célebre “aceite de avión” que aumenta los tamaños de nalgas y pechos y es capaz de provocar lipodistrofias deformantes y paros cardíacos.

Así, de acuerdo a la denuncia, las trans eran prostituidas en los bosques de Palermo, el circuito sinuoso del Parque Tres de Febrero “para que vayan adquiriendo experiencia y ver ‘qué potencial tienen'”.

Luego, para las elegidas, el casting de trata termina: son exportadas a Europa para que se prostituyan. No es gratis, ciertamente. “Por todo se les cobra”, aseguró E., “por las operaciones, los viajes, por el hospedaje, por los celulares, por las ‘plazas'”, es decir, las paradas donde se prostituyen.

“Por todo hay que pagar”, remató, con fuertes intereses cobrados. La violencia, los aprietes y las intimidaciones eran moneda corriente, la norma para mantener la negocio.

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