Policiales

Las casas abandonadas de los narcos que vivían en Nordelta

La banda de colombianos que traficaba cocaína impregnada en arroz dejó tres viviendas, un departamento y dos lotes en el country de Tigre

domingo 10 de septiembre de 2017 - 10:53 am

Entre las residencias prolijas y relucientes del barrio Los Sauces de Nordelta, hay una que desentona. Bajo el sol de otoño luce opaca y abandonada.

En la puerta se amontonan comunicaciones que esperan, con ingenuidad, respuesta. Se trata de la casa que fue habitada por Yoana Triana Peña y su marido, Jesús Humberto García Herrera, ambos implicados en la causa del narcoarroz, que investiga el envío de cocaína a Europa y por la que 60 personas serán indagadas por lavado de dinero.

La propiedad fue un punto neurálgico para la organización liderada por Erman y William Triana Peña. El libro de ingresos, secuestrado durante un allanamiento en Nordelta Administradora Fiduciaria en 2016, registra las entradas de los hermanos colombianos y de Carlos Yorelmy Duarte Díaz –sindicado como uno de los “creativos” del entramado de lavado de activos de la banda–, entre otros implicados en el expediente.

Según indica el diario Perfil, el lote 225 de Los Sauces fue una de las huellas del presunto lavado de activo sobre las que la Procunar y la Procelac, a cargo de Diego Iglesias y Gabriel Pérez Barberá y Laura Roteta, respectivamente, posaron la lupa. Allí se fijó el domicilio de Lo Nuestro Agropecuaria, una de las firmas adjudicadas a la banda.

En Nordelta, además de esa casa, esta banda adquirió otras dos viviendas, un departamento y dos lotes. Los investigadores destacan una conversación entre Yoana y Mario Alberto “Mini” Lara Guerra –ex vecino de Portezuelo– en la que la primera da indicaciones sobre millonarias refacciones a la casa, hoy valuada entre 400 y 500 mil dólares.

Los fiscales creen que el dinero invertido en una piscina y en un muelle es producto de las actividades ilícitas de la banda, que habría generado una estructura financiera para blanquear el dinero y, de esa manera, saldar los gastos del negocio narco y asegurar una vida acomodada a la jerarquía máxima. “Berto” y su esposa dejaron el país luego de que la organización fue desbaratada.

Otros capos vecinos

Henry de Jesús López Londoño, más conocido como Mi Sangre, vivía con su esposa y su hija en una casa de Nordelta. Ruth Martínez Rodríguez es la ex mujer del capo narco más poderoso de Colombia: Daniel “el Loco” Barrera Barrera.

También eligió Nordelta para rehacer su vida, al igual que la ex esposa de su testaferro.

Claudia Arias Celis también es colombiana. Está procesada junto a su marido, Jesús Antonio Yepes Gaviria, en una causa por narcotráfico y lavado de dinero. Dio una entrevista en su casa del barrio Los Castores, en la que aseguró su inocencia y la de su marido.

En la misma causa, fueron señalados los hermanos Grajales, cuyo lavadero de autos, ubicado frente a la ciudad pueblo, fue uno de los más renombrados del caso.

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