Mundo Insólito

La peor cita del siglo: se conocieron en Tinder y terminaron llamando a los bomberos

empezaron en Tinder y terminaron convirtiéndose en una noticia por su exitoso posteo de crowfunding

miércoles 6 de septiembre de 2017 - 3:20 pm

La noche empezó como cualquier otra: un chico y una chica se conocieron a través de Tinder y decidieron encontrarse. Hasta ahí, todo bien. Pero después de una linda cena, el la invitó a su casa y empezaron los problemas que terminaron con ella atrapada en la ventana del baño de su pareja.

Liam Smith, de Bristol, en el Reino Unido, fue el encargado de contar su historia de terror en internet: “Tuvimos una noche encantadora y disfrutamos mutuamente de la compañía del otro”, relató. Pero todo se torció cuando su cita fue al baño de su casa. “Regresó con una mirada de pánico en sus ojos, y me dijo que tenía algo que decirme”. La joven le explicó que tuvo una urgencia y que al tirar de la cadena “aquello” había quedado atascado.

Ruborizada, confesó que lo único que se le ocurrió fue tomarlo del inodoro, envolverlo en papel higiénico y lanzarlo por la ventana. “Por desgracia, debido a un capricho de diseño de mi casa, la ventana del baño no da al exterior”. Los “deshechos” se quedaron atrapados en un hueco que separa el cristal interno de una segunda ventana con acceso al exterior.

Liam, dispuesto a poner fin al problema, buscó un martillo para romper el cristal, pero la joven optó entonces por intentar recuperar sus heces metiéndose ella en el hueco entre vidrios de la ventana. Mientras ella se esforzaba por salir del paso con la mayor dignidad posible, Liam registraba el episodio en imágenes. La chica se escurrió por el hueco y alcanzó el “paquete” para lanzarlo hacia arriba y deshacerse de ello. “Fin al problema”, debió pensar.

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Aunque el alivio no le duró muchos segundos más. La mala suerte que la había acompañado a lo largo de la noche culminó con otro “atasco”: el suyo, en el interior de la ventana. Smith, que intentó liberarla sin éxito, llamó a los bomberos, que finalmente rompieron el cristal para rescatarla. “No me quejo, hicieron lo que tenían que hacer”, explica el joven en un escrito. Y reconoce: “El problema es que el presupuesto para reponerla alcanza las 300 libras. Como estudiante de posgrado, ese monto es una parte significativa de mi presupuesto mensual (de hecho, es mi presupuesto mensual)”.

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Lo que Smith pedía en su texto, publicado en una plataforma de financiación colectiva (crowdfunding), es un aporte de 200 libras para poder arreglar la ventana y así “salvar una vida” (“Mi casero me mataría”, detalla). Puede que lo hiciera con pocas esperanzas de conseguir el dinero, pero no sólo lo hizo, sino que las donaciones han alcanzado casi las 2.000 libras. Y, además, con la gran difusión que tuvo el caso, recibió ofertas para la colocación del vidrio sin cargo.

Finalmente, Liam destinará el dinero recaudado a dos organizaciones benéficas, una en apoyo a los bomberos y otra que construye y mantiene los retretes en los países en desarrollo. Y si se preguntan si el joven y su cita se volvieron a ver, la respuesta es afirmativa. Quién sabe si, en un futuro, compartirán un baño con una ventana al exterior.

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