Crisis en Venezuela

Maduro atrasó un día la instalación de la Constituyente

Nombró a Arreaza, yerno de Chávez, en un cargo clave; denuncian la toma del Palacio Legislativo

jueves 3 de agosto de 2017 - 6:29 am

La bomba Smarmatic explotó cuando el chavismo creía tener todo bajo control. Su impacto fue tal que el oficialismo retrasó hasta cinco horas la juramentación de los 545 delegados de la Asamblea Nacional Constituyente, prevista para la tarde de ayer en el Poliedro de Caracas.

“Han llegado casi 500 constituyentes. Es la esperanza de la recuperación económica”, clamó Nicolás Maduro, en un acto del que fue excluida la prensa no gubernamental.

El primer mandatario, que nombró a Jorge Arreaza (yerno de Chávez) como nuevo canciller, repitió la misma versión de las últimas horas: “Yo creo que fueron más de 10 millones y más de 8 millones votaron, los otros dos tuvieron que enfrentarse a las balas y a las barricadas”.

Horas antes, Emilio Rondón, único rector no chavista del CNE, había exigido la suspensión del acto de juramentación cuando ni siquiera se habían hecho públicos los resultados de las elecciones.

Según detalla el diario La Nación, el chavismo había diseñado para hoy la toma del Palacio Legislativo, donde sesiona la Asamblea, un acto retrasado por orden de Maduro hasta mañana. Una comisión de la Constituyente y la Asamblea Nacional estarían, según el presidente, preparando el acto.

El gobernador Henrique Capriles dijo anoche que los efectivos de la Guardia Nacional, que supuestamente protegen el Parlamento, se habían desplegado en el llamado Salón Elíptico, tomando posiciones para la pretendida fiesta revolucionaria de mañana.

“Llegaremos nuevamente con el pueblo y diremos: aquí está el pueblo de Chávez que no se rinde, el pueblo que se rebeló (…) La justicia le llegará a todos los que atentaron contra este pueblo”, adelantó Cilia Flores, primera combatiente revolucionaria llamada a presidir la Asamblea, un puesto que también pretende el radical Cabello, que nace marcada por el escándalo.

Retrasos y dudas durante todo el día confirmaron la profundidad del golpe. El chavismo reaccionó balbuceante, como los boxeadores que han recibido un gancho directo a la mandíbula y comienzan a dar vueltas sin sentido por el ring, esperando el sonido de la campana.

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