Mundo Insólito

Se convirtió en una estrella del béisbol gracias a este síndrome en sus dedos

Él no puede mover tres dedos de su mano izquierda y dos de la derecha, pero se encargó de dejar su marca en su equipo de la secundaria

domingo 30 de julio de 2017 - 5:12 pm

Tareas sencillas como atarse los zapatos o abotonar una camisa son complicadas para Dylan Rosnick por padecer del síndrome de Proteus, un trastorno del crecimiento que hizo que los dedos de sus manos y pies se desarrollen sin sincronía al resto de su cuerpo. Pero también le trajeron algo de fama en el equipo de béisbol de su escuela secundaria, donde es estrella.

Aunque durante mucho tiempo no permitieron que Dylan jugara este popular deporte en Estados Unidos, él supo cómo convivir con su cuerpo y en el proceso ha sido capaz de sorprender a los entrenadores de su equipo con sus lanzamientos con efecto.

“Al crecer, mi madre y mi padre, querían que mi hermano y yo hagamos deportes. Encontrar algo que nos gustara. Tengo un montón de preguntas pero para mí, siempre ha sido igual, ‘sí, nací con ella’ [la enfermedad]. Es como si no supiera ser de otra manera, se trata de mí”, comenta Dylan.

El síndrome de Proteus provoca que ciertas partes del cuerpo no dejen de crecer. En los primeros cinco años de vida, y tras seis cirugías, Dylan fue capaz de frenar ese crecimiento y empezar a adaptarse a su cuerpo. En su caso, las deformaciones se concentraron en los dedos de sus manos y pies. Él no puede mover tres dedos de su mano izquierda y dos de la derecha.

La mamá de Dylan, Holly Rosnick, considera que si “él piensa que sí puede hacerlo, él debe ser capaz de hacerlo, y él se da cuenta de cómo hacerlo”. Es así como juega al béisbol, su deporte favorito desde siempre. Aprendió a atrapar con un guante que no le entra y a lanzar bolas curvas sin tomarlas completamente,lo que normalmente se sujeta con dos dedos detrás de la pelota.

“La forma en que la pelota sale de su dedo medio y el dedo anular solo pone mucho más efecto en comparación a los lanzamientos de la gente normal”, explica Holly.

“Resulta que debido a mi condición, puedo lanzar una bola curva que algunos otros lanzadores no pueden”, dice Dylan. “A pesar de que yo no era el lanzador más rápido y no tenía el mayor cuerpo de pitcheo, siempre supe que podía lanzar porque era exacto y podía golpear en ‘el lugar'”.

El entrenador de Dylan, Joe McDonld, recuerda que durante el primer año en el equipo, nadie creía que Rosnick iba a ser tan importante para el combinado. Incluso, su oportunidad la tuvo casi por accidente. Era el único lanzador en el banquillo, el titular estaba ‘fuera’, era contra el rival histórico de la escuela en el segundo juego del año: lanzó tres entradas en blanco y así evidenció su valía.

“Después de mi efectividad fui el segundo mejor en el equipo”, recuerda Dylan. “Lo más destacado del año para mí era cuando vine dos outs tímidos de lanzar en un juego sin hits. Mucha gente se sorprendió, pero yo sabía que podía hacerlo y que solo mostré a todos que soy un buen lanzador”.

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